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domingo, 25 de diciembre de 2011

Regalando Palabras... Para Pep'efuee

Gnomo_atrapado.jpg (245×377)                                                            AMIGO
¿Dónde estoy?  ¿Cuándo he llegado aquí? ¿Qué está pasando? ¿Y esas manchas? No… no son manchas, son ojos. Pero si aquí no hay nada, ¿como pueden éstos ojos amarillentos estar flotando en el aire? Pero esto no es aire, es niebla. ¿Qué es esta sensación? ¿Estoy muerto? No… muerto no, pero ojala, total, para lo que sirvo.  Un momento… sí, yo soy Daniel Gaviñas y… no… aún no está muy claro pero… poco a poco,  los recuerdos van entrando; es como si  hubiera una grieta diminuta en mi mente y todos ésos recuerdos quisieran entrar a la vez. Pero, poco a poco van pasando, uno a uno… sí… ya se dónde estoy… y no me gusta nada.
Era esta misma tarde, después de clase, cuando volvía a casa con… espera… ¿con quién? ¿O iba solo? Sí, tal vez, no recuerdo a nadie más. Estaba paseando solo, por esos callejones; sucios, oscuros, apestosos, no me gustan nada pero no hay otro camino a mi casa a no ser que dé un rodeo muy grande.
Con el andar, había notado cómo mis llaves se deslizaban poco a poco fuera de mi bolsillo por los pasos, hasta que cayeron al suelo con ése típico sonido de pequeños objetos metálicos chocando que sólo significa o que son llaves o monedas sueltas. Pero al girarme, no estaban allí, sino que se deslizaban lentamente hasta el interior de una pequeña puerta. La puerta estaba al final de un callejón; sucia, mohosa y agrietada, aunque en un principio no la distinguí muy bien a causa de la densa niebla que había a su alrededor y la penumbra en la que se hallaba. Entonces, una voz salió, como arrastrándose, abriéndose paso como una serpiente  entre las piernas de una multitud.
-Daaaaaaaaniiiiiiiii…
Como en un extraño sueño, di un paso en dirección a la puerta, pero algo me detuvo, haciéndome despertar.
-¿¡Qué haces!? No sabes lo que puede haber allí dentro.
¿Cómo? Creía que… ¡No! Es cierto, no estaba solo pero… ¿quién me acompañaba? Tenía mi misma edad, eso lo recuerdo pero…
-¿Y como se supone que voy a entrar a casa sino?
-No sé, tío, pero a mí esto no me gusta nada, las llaves se han movido solas, joder. Vámonos, ya llamarás al timbre, luego les dices a tus padres que las has perdido y que hagan una copia.
Estaba por hacerle caso cuando la voz volvió, más potente, pero igualmente suave.
-¿Te vas vaaaaaasssss? ¿No quieres tus llaaaaaaveeeeesssss?
De nuevo esa sensación de trance, avanzaba sin darme cuenta hacia la casa.
- Pero ¿qué te pasa? No pensarás ir a por las llaves.
-Tranquilo, será sólo un momento, tú espera aquí.
-Vale, pero si te pegan una paliza luego no digas que no te he avisado. De todos modos, si ves algo raro, avísame.
-Sí… avisaré.
Sólo había oído esa última palabra, realmente, pero mi respuesta pareció suficiente.
Mis pasos eran seos, vacilantes, como un muñeco a control remoto al que haces mover una pierna, luego otra, y otra.
La puerta estaba medio abierta, así que solo entré. Dentro solamente había una habitación mediana, sin ventanas y completamente vacía. Estaba infestada de esa misteriosa bruma negruzca hasta el punto en que no podía ver ni el fondo de la habitación. Al dar tres pasos, la puesta se cerró sola, no… solo no… la niebla la cerró. Y volví a oír la voz, salvo que no podía saber de dónde venía, estaba en todas partes, ¿salía de las paredes? No, de la niebla… esas malvadas y diabólicas brumas.
-Bienvenido, Dani. ¿Listo para ser mi alimento?
-¿Cómo? ¡No!
-Oh, vamos… Si de todos modos no sirves para nada. Dime una sola cosa que hayas hecho de provecho en tu vida.
-¿Vas a matarme? ¡No puedo morir aquí! Aún tengo muchas cosas que hacer por delante.- La voz de desmoronó en una carcajada que me retumbaba en los oídos.
-No seas hipócrita, amigo. ¿Qué vas a hacer si sobrevives y llegas a casa? ¿Quedar con tus amigos? ¿Qué amigos si no tienes?
-¡Sí que tengo!
-Dime tres.
Traté de pensar, traté de recordar sus nombres, pero la niebla penetraba en mi mente impidiéndome pensar, de modo que llegué a la conclusión que tanto temía… no tengo amigos.
-Vamos, Dani. Time por qué demonios tú mereces vivir más que cualquier otro. ¿Eh? Si nadie te va a echar de menos.
Una luz se iluminó en mi mente.
-¡Está Anna!- Entonces fue cuando la voz rió más que nunca. De haber tenido cuerpo físico, se estaría retorciendo de risa en el suelo.
-¿Esa chica de tu clase a la que miras todo el santo día y ella cuando no te ignora por completo se burla de ti?
-No es… pero mi mente estaba cada vez más bloqueada. Ya ni recordaba el nombre de ella, sólo sabía que todo cuanto hacía para ella era un fracaso.
-Exacto, un fracaso… Y no te creas que es sólo en éste tema, amigo. Dime, ¿Cómo van tus notas? ¡Ja! ¿Y tú crees que llegarás a algo con esa cabeza llena de serrín? Vamos, si fracasas en todo lo que haces, tú no mereces vivir más que los demás, si eres el más adecuado, ni tus padres llorarán tu pérdida. Haremos un trato, me encantan los tratos. Dime UNA sola cosa que hagas bien, y te dejaré libre.
¡Maldición! Había algo, sí peor ¿el qué? A penas podía recordar mi nombre ya.
-Lo que pensaba. ¡Eres un fracasado y lo mejor que puedes hacer por la sociedad es morirte!
-Morirme.- Susurré.
-Sí, morirte, fracaso, inútil.- Sentía que con cada palabra, me iba drenando, me arrebataba parte de mi, noté que, a la vez que la niebla era cada vez más sólida, mi propio cuerpo de desvanecía.
-No le importas a nadie, todo cuando haces te sale mal, solo eres un estorbo para quienes te rodean, un lastre, el mundo será un lugar mejor sin ti.- Dos ojos empezaban a formarse ante mí, en un cuerpo semi-gaseoso.
-Déjate llevar, tus padres, tus vecinos, todos te lo agradecerán.
Trataba de discutirle, de hacerle ver que no tenía razón, pero a ésas alturas mi mente estaba tan nublada como la habitación, (que ya no lo estaba tanto, las brumas se concentraban ante mí, tomando una forma casa vez más humana.) así que, a falta de argumentos, sólo podía darle la razón a ésa voz cada vez más humana, pero cada vez más malévola, y estaba tan cansado… Entonces me dormí.
Ahora lo recuerdo, pero mi mente sigue bloqueada.
-Vaya, has despertado. Tranquilo, terminaré en seguida. Luego ya no existirás.
-No, nnno voy a morir.
-¿Qué no? Dime, ¿qué te mantiene vivo? ¿Qué razón hay para vivir? No eres nada, estúpido. Si incluso te has dejado engañar por unas míseras llaves. Pero cálmate, cuando ocupe tu lugar en el mundo, cuando tú ya no existas y yo sea real, todo será mejor para todos.
-Es mentira.- Pero cada vez me cuesta más negarlo, si en el fondo tiene razón ¿qué soy yo? Nada más que un pobre marginado sin amigos. Sí, creo que el mundo será mejor cuando muera.
-Me alegra que por fin lo veas, no sabes hacer nada. ¡NADA!
Pero entonces un ruido invade la sala, la puerta se ha abierto con un fuerte golpe y se oye un grito.
-¡Sabe escribir, bestia estúpida! Y ahora deja en paz a mi amigo.
Sí, yo tengo amigos, no uno sino muchos, y de esos muchos hay un grupo que destaca, un grupo que es mejor que los simples amigos, un grupo en el que está Marc. Marc iba conmigo ésta tarde. ¡Y yo no saco tan malas notas! Hasta la fecha no recuerdo haber suspendido una signatura (a pesar de haber estado cerca en ocasiones). Y Anna, lo recuerdo, no se mete conmigo, no me ignora. ¡Si somos amigos incluso, maldita sea! Cómo lo he olvidado. Y por encima de todo. ¡NO SOY UN FRACASADO! Y sí hay algo que sé hacer, y bastante bien, modestia a parte.
-¡Eso es! ¡SÉ ESCRIBIR! Ya lo has oído, teníamos un trato. Sé escribir así que ¡¡¡¡SUÉLTAME DE UNA VEZ!!!!
Siento cómo la niebla sale de mi cuerpo y  veo como se eleva hasta disiparse en un gemido de agónico dolor. Siento que mi cuerpo vuelve a ser real, sólido. Me vuelvo hacia Marc.
-No digas nada. Oí que estabas en apuros y he venido a ayudarte. Para eso están los amigos ¿no?
Asiento levemente, pero con firmeza, recojo mis llaves del suelo de la habitación y retomamos el camino a casa.
Y es que Marc tiene razón: Si hay algo que tienen los verdaderos amigos es esa extraña habilidad, ese poder que a veces nos falta de liberarnos de nuestros temores, de nuestras sombras, de nuestros demonios personales. Gracias a gente como él, uno puede lidiar con el día a día sabiendo que cuenta con un apoyo si llegan esas sombras que viven en lo más hondo de nosotros mismos.

2 comentarios:

  1. wow... Black... me encanto tu historia, ya parece mentira a todos les he puesto lo mismo, pero es verdad... fue entretenida de principio a fin...un gran talento el tuyo...
    mis felicitaciones.

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  2. Gracias Black :D ¿sabes cómo titularía al texto?: "Razones para no suicidarse". Felices fiestas, de verdad y próspero año nuevo ;)

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