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sábado, 31 de diciembre de 2011

Endless rain


Mi lluvia

“incluso la más terrible de las tempestades, incluso la más horrenda tormenta llega a un punto donde tiene que disiparse y comienzan a salir los primeros rayos de luz anunciando la aparición del sol, ¿entonces porque… porque a tu lado todos los días son una lluvia interminable?”

Los cuentos de hadas y mundos utópicos no existen, el príncipe azul no es más que una ilusión de una perversa mente, la hada madrina con los ratones que cantan y bailan alegrando a la joven en problemas es una vil mentira. Solo hay una cosa es cierta… una sensación que conozco y me invade, una lluvia interminable que no deja de caer sobre nosotros ¿Cuándo se acabara esto?

Observo cómo te vistes y me das la espalda, sonrió para mí misma, hace mucho tiempo que solo tengo un recuerdo tuyo, sería lindo decir que es tu sonrisa pero estaría mintiendo, la única imagen que visualizo es tu espalda, tu silueta que se marcha mientras la lluvia cae intensamente. Me dejas sola en la habitación, ahora que ya has tenido lo que buscas no creo tener otra utilidad, solo sexo casual y que puedo esperar después de todo solo soy lo que esas personas ofensivamente llaman una prostituta barata o quizás una puta, de todas formas la finalidad es la misma, sexo cuando lo desees a cambio de dinero, no hay un porqué y tampoco me interesa buscarlo pero ahora… una persona como yo… alguien que ha caído a mi nivel… ¿es posible enamorarse?...

La lluvia comienza intensa, fulminante, como un azote continuo contra la tierra y sus habitantes, aguardo en la habitación, tratando de ordenar mis pensamientos pero me es imposible, la puerta tras de mí se abre y se que eres tú, el hombre que solo viene con la tempestad… tomas lo que deseas sin importarte lo que yo quiera y está bien, te juro por dios que no me importa otra cosa, tu quieres sexo y yo dinero, solo es un vil intercambio, entonces porque… ¿Por qué la lluvia se siente tan fuerte… aun cuando hay sol?

Has terminado y te marchas dejando el dinero sobre la cómoda, pero esta vez fue distinto, porque la lluvia amaino un poco y tú… ¿te volteaste a verme? Creo que al fin podre recordar algo más que tu espalda, que bien… no pensé que la lluvia podría llegar a gustarme tanto.

Aguardo las tempestades en ese frio cuarto, no importa que tan fuerte llueva ni cuan potente se ha vuelto la tormenta, tú simplemente no vienes…

“Las tormentas son consideradas destructivas y dañinas, no solo por los daños materiales también por las pérdidas humanas, la lluvia evoca un sentimiento de tristeza, como si te empujara a quedarte en el cuarto cubriéndote los oídos y cerrando los ojos, aguardando a que se disipe y el sol vuelva a brillar… ¿Dónde está mi sol?”

Me quede en la habitación con los días, semanas y meses pasando, entonces me di cuenta de que la lluvia se acabó y la primavera había llegado pero no importa cuán fuerte brille el sol… la lluvia continua sobre mí, una lluvia dañina, traicionera, que mezcla, dolor, tristeza y lagrimas… una lluvia interminable…

•••

Tu tempestad

Las tempestades siempre me han gustado, la lluvia sobre la piel húmeda, los cabellos revueltos por las frías gotas que los empapan, se siente como si te bañaran y te hicieran olvidar, evitaran que tu mente piense o elabore alguna idea. Adoro la lluvia porque me ayuda a dejar mi mente en blanco, solo deseo eso… una lluvia interminable sobre mí.

Hoy no fue distinto, solo quería olvidar y la lluvia me ayudaba pero mi cuerpo deseaba algo más, quería olvidar todo incluyendo la húmeda sensación de las gotas contra mi piel descubierta. Fue solo una mera casualidad semejante descubrimiento, en el momento en que nuestros ojos se cruzaron bajo aquella lluvia… jamás volveré a sentir algo igual.

Fue fácil llevarte al cuarto quitarte la ropa y acariciar tu cuerpo como si fuera de mi propiedad y como no hacerlo, si pague por ello, me vendiste tu cuerpo por unos cuantos billetes. Al principio tenía mis dudas pero los días lluviosos me recuerdan a ti, no sé tú nombre pero en mi mente te he llamado Alice ¿sabes porque? De seguro te reirías, Alice la chica que se fue a un mundo de fantasía, un mundo donde sus sueños se harían realidad, apuesto que tu también querrías ir a un lugar así pero en la historia Alice no tiene un caballero que la salve de esos peligros… ¿Qué personaje seria yo en la historia? Francamente no lo sé.

Me sorprende el haberme vuelto adicto a tu cuerpo pero con el tiempo me he dado cuenta de algo, cuando entro al cuarto jamás volteas a verme, solo quieres el dinero… y yo busco sexo y olvidar… un dolor incomprensible ha aflorado en mi pecho, esto requiere medidas drásticas.

Recurro a un leal amigo, alguien así como el sombrerero loco de la historia de Alice, me dice que para salvarte de ese mundo debo traerte al mío, ¿Cómo lo hare? El conejo blanco fue quien te encerró ahí, pero yo puedo lograrlo, si utilizo el método correcto.

Con la mente aclarada y la lluvia como mi compañera fiel me dirigió hacia tu cuarto en ese viejo edificio, encontré la manera de salvar a mi Alice… solo debo proponerle que sea mía, de esa forma será parte de mi mundo hare que me sonría y se voltee a verme.

Llego a la habitación y estás observando la lluvia por la ventana, tu semblante para triste, intento hilar una palabra pero solo muevo los labios, comenzamos nuestro ritual que ya solo es mecánica, beso, abrazo y el maquinal acto del sexo. Me dirijo a la puerta muy triste, cabizbajo, me das la espalda pero yo… quiero ver aunque sea un instante tu dulce rostro, me volteo y nuestros ojos se cruzan, fueron solo unos segundos antes de que desviaras la vista y el dolor en mi pecho se agudizara. Me marcho con la chaqueta en la mano y solo la camisa, quería estar contigo mi Alice, incluso compre este anillo para ti pero tú no sientes lo mismo por mí, colapso en plena calle mi cuerpo ya no da más, tantas tempestades he sentido, mi cuerpo a soportado muchos castigos, mi piel ha absorbido mucha agua… era inevitable que colapsara, la cara de los médicos me da a entender lo que pasara, mi vida comienza a esfumarse y perderse entre la tormenta, mis ojos se cierran de a poco. Adiós mi Alice, el caballero no fue capaz de llegar a tu corazón.

•••

Nuestra lluvia interminable

La lluvia ha vuelto a comenzar, no puedo creer que haya pasado un año, un año de llantos contenidos, y de ver como la lluvia y mis lagrimas se fundan en una sola agua, una oscura, triste, melancólica.

Hoy he tenido otro cliente, no es desagradable pero solo me ve como una puta y cabe decir que es lo que soy. La lluvia sigue cayendo, no pensé que la odiaría… estás efímeras gotas me recuerdan a ti, espero que pronto… llegue la primavera, ya no lo soporto.

La lluvia ataco con una descarada potencia, no tuve ningún cliente así que solo me quede junto a la ventana observando, las gotas arremetían contra el débil cristal pero no eran capaces de romperlo, antes deseaba que esa lluvia me hiciera desaparecer pero ya no importa… no importa nada.

La puerta tras de mí se abre, parece que después de todo tengo un cliente, a pesar del hostil clima, me volteo cabizbaja, no tengo otra expresión pero que importa, solo buscas sexo, no necesitas una sonrisa para tenerlo. Mis ojos se abren de par en par y no puedo ocultar la sorpresa que se refleja en mi rostro.

-tu…-

Me sonríes torpemente y me abrazas, de una manera cariñosa, una manera que no pensé que existía, me mantienes aferrada a ti como si la vida se te fuera en ello, quiero apartarte porque te odio, quiero hacerte sentir todo este odio que he guardado por ti peor las palabras no salen… solo las lágrimas se derraman.

-pensé que no volvería a verte, mi Alice-

Entre balbuceos me explicas lo ocurrido, si eres asmático deberías cuidarte más y no salir con semejante lluvia cada día. Eres un irresponsable y no contengo las ganas de regañarte y así lo hago, me miras sonriendo y besas mi frente.

-esto me parece tan irreal- es cierto mi Alice, te lo juro por dios, yo… siempre he amado la lluvia pero he encontrado algo que amo mucho más que cualquier tempestad-

Me enseñas esa cajita que traes en tus manos y comprendo todo. Esa noche no tuvimos sexo, solo nos quedamos abrazados observando la lluvia que caía azotando las calles, luego nos fuimos a dormir pero está vez me abrazaste muy fuerte. Aun no me convencía del todo pero cuando desperté… logre ver tus preciosos ojos miel observándome y tus labios se curvaron en un sonrisa.

-buenos días mi Alice- nos besamos despacio pero a la vez intenso, ninguno quería separarse pero la falta de aire fue mayor. Te levantaste observando por la ventana- parece que llueve más fuerte que ayer- te abrazo por la espalda y te volteas a verme- por mí, puede llover toda la vida-

Así es, ya tengo mi sol, me interesa una mierda que la lluvia no se detenga, a decir verdad, he comenzado a amar la lluvia.

1 comentario:

  1. Me emocionaste mujer, las lagrimas corrian copiosas cual lluvia, la vida siempre trae el amor, sin importar lo que esperemos, es cosa de abrir levemente la puerta y este entrara feroz y lo tomara todo...
    Finalmente, nunca olvides que la lluvia no solo moja, limpia, lava y purifica.
    Te felicito, un besote migui, me alegra leerte de nuevo.

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