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martes, 3 de abril de 2012

¿Bailamos?


¿Cuándo comenzó todo? No lo sé.

¿Por qué lo hago? Quién sabe.

¿Me gusta? Mmm… no sabría responder eso.

¿Involucramos sentimientos? Que difícil, no quiero pensarlo hora.

-Detente de un vez…- dijo el joven jadeando suavemente.

-¿Por qué lo haría? Sabemos muy bien que te gusta Joshua, de lo contrario no me lo hubieras pedido-

-Pero…- dijo intentando regular su respiración- Por favor Sebastián… ya no puedo más… yo voy a… voy a…-

-Me encantaría ver eso, adelante-

-Sebastián- dijo con las mejillas sonrojadas- Es suficiente-

-Claro que no, te dije que estaríamos toda la noche haciéndolo, ¿Quién fue él que me lo pidió primero?-

-Sé lo que dije pero…- dio un grito de dolor y apartó al mayor muy enojado- ¡bastardo! Me acabas de pisar el pie-

-Perdón, continuemos-

-Ya te dije que fue suficiente, hemos estado tres horas practicando el vals y aun no puedo hacerlo de una manera decente-

-Entonces practica aun más-

-Es inútil, sacare una mala nota mañana-

-Estás demasiado rígido, déjate llevar-

¿Quién se creía ese sujeto? La única razón por la que le pedí ayuda fue porque es el mejor en la clase y sabe bailar prácticamente cualquier cosa que tenga ritmo. Tengo que esforzarme mucho o solo le daré razones a este bastardo para continuar molestándome.

-Joshua-

-¿Qué…?-

-Hagámoslo del comienzo, cierra tus ojos y déjate llevar-

-Sí…- respondí algo inseguro de sus acciones.

Cerré los ojos despacio y deje que la canción impusiera su ritmo sobre mi cuerpo, a los pocos minutos pude sentir que bailar era tan sencillo como respirar.

Abrí los ojos cuando terminó la pieza musical y me encontré completamente solo. Suspiré observando las sucias y casi deterioradas cortinas que cubrían los restos de cristal que tenia la ventana. Esbocé una pequeña sonrisa y me llevé la mano derecha a la boca.

-Que estúpido soy, los muertos no bailan ¿verdad Sebastián?-

Dejé la rosa azul en el centro de la habitación y me marché rápidamente de la vieja edificación donde solíamos practicar. Me quedé unos segundos en el parque dejando que la lluvia se fundiera con mis silenciosas lágrimas como si ese mero acto me permitiera arrojar al olvido el dolor que sentía.

Me volteé al oír su voz chillona y ella se colgó de mi brazo sonriendo.

-¿Esperaste mucho Joshua?-

-No querida, solo estaba meditando un poco-

-¿Bajo la lluvia? Si que eres raro-

-Es mejor que nos vayamos, Eliot se enfadara mucho si no llegamos a su fiesta de compromiso-

Caminé junto a ella en silencio, mi humor estaba por los suelos y no era una buena compañía para nadie. Sentí una suave brisa en mi mejilla derecha y una pluma blanca cayó en mi hombro derecho. La tomé despacio mientras sonreía.

-Que idiota eres… aun sigues animándome-

-¿dijiste algo Joshua?-

-Nada-

El salón principal del hotel estaba plagado de personas con elegantes trajes. Me quedé sentado en una esquina mientras bebía un sorbo de vino. Escuché la música cabizbajo, era la misma melodía que Sebastián me forzaba a practicar una y otra vez. Sonreí miserablemente y alcé la vista cuando distinguí una sombra sobre mí. Una chica de cabellos negros, ojos esmeraldas y una amplia sonrisa en su rostro, me estaba ofreciendo su mano derecha.

-¿Bailamos?-

-Claro- dije sin dudarlo ni un segundo- Será un placer-

Jamás he podido rechazar esas dos palabras, fueron las mismas que Sebastián pronuncio antes de marcharse y el mismo día en que nos conocimos. Observé a la joven frente a mí y sonreí.

Sé que es tonto pero solo por hoy creeré en tus palabras Sebastián, creeré en tu tonta leyenda infantil y tú estúpido deseo.

-No estés triste Joshua, era inevitable-

-Pero… no quiero que mueras-

-Ya estoy en fase terminal, no puedes cambiarlo-

-Sebastián…-

-Una vez escuché… que antes de llegar a este mundo se le conceden tres deseos a cada persona y una vez que los cumples mueres-

-No entiendo-

-Yo ya sé cuál es mi tercer deseo- dijo sin dejar de sonreír mientras me observaba fijamente con sus orbes esmeraldas- Cuando muera… deseo regresar a este mundo, sin importar el aspecto, solo quiero un noche-

-¿Para qué?- pregunté algo curioso.

-Para que bailemos, aun no me enseñas cuanto has mejorado-

-Idiota…-

-Es una promesa-

2 comentarios:

  1. WOW, Hacia ya unos muchos dias que no lloraba a leerte, me encanto, me llego... cual será mi tercer deseo?
    Bailar... seguro... un besote amigui...

    (quiero aclarar una vez que ella existe y no soy yo)

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  2. vi en un anime eso de los tres deseos y me parecio interesante para un escrito, se supone qeu ya todos escogimos nuestros tres deseos y al cumplirse moriremos, en una supuesta paz yo creo, aunque depende de que deseo pidio cada uno. Gracias por leer, besos, nos vemos!!!! feliz pascua de los conejitos adelantado!!! :)

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