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miércoles, 26 de octubre de 2011

EL JUICIO


El hombre se presentó solo y sin defensa ante el tribunal,  la corte reunida en pleno lo observaba, miradas acusadoras, condena en cada gesto, si miraba con atención podía ver expresiones de repudio y asco en esos rostros severos, respiro con dificultad, un suspiro ahogado por el miedo, o quizás el peso de ese aire tan denso que lo envolvía.
Transpiraba levente, toco su frente y recogió con el dorso de su mano esas pequeñas gotas que querían escapar de él, era tan culpable, ni siquiera el agua lo quería acompañar esta vez, sonrió al estrado buscando un poco de compasión, pero esos jueces estaban demasiado informados de sus crímenes, conocía cada acción realizada, no había forma de que le devolvieran un gesto que lo tranquilizara.
-          Su abogado defensor- , la voz severa del juez y otra vez esa mirada de desprecio que tanto le dolía, no era el hecho de ser juzgado en sí, lo que lo tenía nervioso, él se sabía culpable, era el tener que pasar por este absurdo juicio que ya sabía perdido.
-          No, no, nnn  tengooo  abogado defensor, dijo nervioso, como se odiaba a sí mismo cuando perdia la voz. Mientras un audible susurro quebró el silencio de la sala- quien querria defender a este, y una risa, escuchó y no pudo estar mas de acuerdo, quien podía defender a este.
El juicio se desarrollo de una manera dolorosamente lenta, uno a uno el cruel fiscal fue explicando a la audencia sus crímenes, contando las barbaridades que había cometido, una a una le recordaron las lagrimas que sus víctimas derramaron por él, una a una las penas que él desato, el sufrimiento innecesario de otros, que lo amaban sin duda y a quienes traiciono.
Nadie sabe cuando duro este juicio, pero el cada segundo fueron años, su cuerpo se deterioraba, todo su mundo se desmoronaba, y el continuaba ahí, estoico esperando su condena, era lo único que podía hacer…
Finalmente la cruel sentencia, una muerte lenta, muerte dolorosa, muerte en vida… fue condenado a vivir consigo mismo, a vivir permanentemente con este tribunal. Las lagrimas inundaban sus mejillas, sin duda esperaba un poco mas de piedad, una muerte rápida, pero porque abrían de tener piedad, si él no la tuvo con sus víctimas.
Toc, toc, los golpes en la puerta lo sacaron de su autoimpuesto encierro, miro desganado y abrió, de nuevo esta chiquilla boba, ¿qué quieres ahora?, quiero hablar, dijo ella sonriendo, no vez que no hay nada que decir, soy un hombre condenado, y soy culpable de mis crimines, no vez que ya no hay nada aquí, todo a mi alrededor está muerto.
La joven lo miró con copiosas lagrimas corriendo por sus mejillas, - ¿Qué crees que ves? Veo luz dijo ella, eso es lo único que queda, todo lo demás está destruido. La joven lo miró un segundo, visualizando el panorama completo. La verdad es que hacia tanto que estaba sumida en la oscuridad que ahora solo veía la luz y nada mas… a fin de cuentas que mas daba, ambos compartían la misma sentencia el mismo tribunal los había condenado al destierro y la muerte dentro sí mismos, que mas daba,  ambos eran culpables de los mismos crímenes… dañando a victimas similares.
Solo se sentó en silencio, y mientras él se dedicaba a cumplir la sentencia de su tribunal, ella avanzaba silenciosa y nerviosa por los pasillos del mismo tribunal, mientras miradas de desprecio inclemente se fijaban en su ser.

2 comentarios:

  1. A veces tenemos días grises, que poco a poco se tornan negros, días tristes en los que nos asalta la melancolía, nos consumen los recuerdos y la culpa, ya sea por crímenes cometidos, por crímenes callados o por crímenes jamás confesados, nos dejamos arrastrar por esta vorágine, llegando al fondo más oscuro, siendo condenados por el tribunal más cruel, ese que no perdona, ese que sin clemencia condena y no da posibilidad a defensa alguna, ese en el que nosotros mismos somos juez y verdugo.
    No me niegues tu luz, no me condenes tu también a este juicio que a veces y solo aveces trato de evitar.

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  2. guauu, me encanto este escrito, las descripciones y ambos personajes, quede intrigada con que pecado cometieron ambos para merecer ese castigo. genial. besos.

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