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domingo, 29 de enero de 2012

La Kajira

4. El miedo de la Hermana

Akilabell en silencio cumplió la orden de su amo, tomó la cadena y la fue a pasar al collar de la Kajira, ahí se percató de que no lo llevaba, no dijo nada, miró a su amo y con una mirada le explicó que había un problema, pero al ver su rostro tan perturbado no dijo nada, envolvió la cadena alrededor del cuello de la muchacha y la obligó a ponerse de pie y caminar con ella guiándola. El trayecto fue silencioso y lento, una volvía constantemente su cabeza atrás preguntándose que había hecho tan mal,  la otra observaba con dolor a su amo y trataba de no odiar a la criatura que llevaba de la cadena.

Llegaron a la casa, y Hamma se sirvió un cáliz vino de Turia. Estos vinos son dulces, sabrosos y muy azucarados. Miraba a las dos mujeres que tenía a sus pies, observaba a una joven y virginal, que despertaba en él los más bajos instintos, no podía negar que deseaba poseerla, pero observaba también a su Akilabell y esa tristeza muda que mostraba, la más leal de sus Kajiras, la que lo cuidó cuando lo trajeron herido y en el tiempo en que cayó en desgracia. Secretamente había llegado a amarla, y por eso se negaba a desposar a una Lady ahora que estaba en buena posición.

  Se puso de pie, se dirigió a su Kajira acariciando su cabello, tomó un mechón de cabello y  se lo llevó a la boca, luego descubrió uno de sus muslos y la acarició. Llevó su mano derecha al seno de la mujer, le encantaba sentir como su corazón se aceleraba cuando él la tocaba, y ese brillo en sus ojos, ella era más que su esclava, hacía mucho que ella había dejado de ser una simple Kajira, ella llevaba su casa, lo escuchaba, era su refugio, el lugar donde encontraba descanso de la vorágine que lo envolvía. Su sonrisa se apagó al ver la huella de una lágrima seca el rostro dulce de su esclava.

-¿Querías decirme algo verdad? - Preguntó serio. 

 La mujer había cerrado los ojos, y se encontraba entregada al placer que le producía que su amo la acariciara con esa suavidad, buscando en su memoria articuló 

 - Ella no tiene collar amo.

- ¿Qué? Eso es inaudito, una Kajira sin collar, pero en qué demonios está pensando este infeliz. Si se hubieran dado cuenta, esta bestia podría haber terminado en cualquier sitio. Está demasiado confiado de quién es y de su supuesta posición, olvida rápidamente que aquí pueden matarte solo por querer quitarte a una mujer. Akilabell trae uno de los collares yo voy a buscar al herrero. 

 Y salió rápidamente por la puerta.

 -Ven  - le dijo Akilabell y  condujo a la chica a una pequeña habitación al lado de la cocina 

 Ahí había algunos baúles con joyas y monedas, además de varias piezas de carne boks colgando del techo. La pequeña miraba con curiosidad. La hermana mayor tomo un cofre pequeño y lo depositó sobre una mesa, ahí había muchos collares todos metálicos, algunos de bronce, otros de acero, y los había también en plata y oro, fue probando cuales le calzaban a la chica y finalmente se quedó con dos, uno de plata con incrustaciones en piedras y uno de oro con una esmeralda al centro. 

- Bueno - dijo sonriendo - estás destinada a ser cara, hasta los collares que te quedan son los de más valor.

- No comprendo - dijo la joven

- Verás - dijo la hermana mayor-  aquí nosotras valemos de acuerdo a nuestra belleza y el deseo que despertamos en los hombres, somos joyas, mi coste es alto, pero las hay mucho más caras que yo. Tú tienes una belleza exótica, tu piel es diferente, color canela, y tu cabello largo y negro llamará la atención.

No podía evitar sentir en su interior una secreta angustia, sabía que la vida útil de una Kajira duraba mientras lo hacía su gracia, y mientras el amo no se cansara de ella, muchas eran reemplazadas por piezas más jóvenes y frescas, aunque sabía que el amo podía tener todas las Kajiras que quisiese, ella solo se debía a su amo, al que amaba y servía con pasión.

No quería odiar a la criatura, pero cada Kajira que llegaba a su casa era su competencia directa y hacer mal su labor o desatender a su amo de alguna manera le podía significar el ser vendida.

Se acercó a la pequeña y observo sus rodillas, ambas estaban enrojecidas,  pero una sin piel y con la carne expuesta, tomó un paño mojado con agua  y con mucho cuidado limpió la superficie, luego fue a la cocina y volvió con un mortero con hierbas machacadas, con delicadeza fue cubriendo la superficie expuesta de la carne, la pequeña miraba con curiosidad lo que su hermana mayor hacía, y con asombro vio como la herida se cerraba sin dejar marca.

- Es importante que no tengas ninguna marca en el cuerpo, incluso si te azotan con un  látigo, las heridas deben desaparecer. Es extraño ya debería haber desaparecido. ¿Fuiste con los sanadores verdes?

 

Por respuesta la Kajira solo se encogió de hombros.


Akilabell la miró ahora preocupada, eso sí debía saberlo su amo. Este llegó al poco rato trayendo al herrero, la Kajira trajo a la mujer y los collares que le quedaban, luego se inclinó a besar su mano y le susurro 

– Amo, aún no ha bebido el vino - el amo la miró turbado 

Si antes creyó a sir Aragón irresponsable, ahora lo consideraba un demente. Se rascó la cabeza un momento, pensó en silencio, finalmente el amo observó a la Kajira menor, y miró al Herrero tomó la cadena y le collar y marcharon al taller de este último. 

El lugar era un sitio oscuro y caluroso, con un olor tóxico. Al ingresar el herrero colocó el collar de oro con la esmeralda alrededor del cuello de la chica, luego fue conducida al centro  de la habitación y fue puesta en una mesa especialmente diseñada para este fin, tomaron sus piernas y las abrieron, estas fueron engrilladas a cada una de las patas de  la mesa, mientras que su manos eran amarradas a los costados, finalmente una última correa sujetaba la cabeza dejando a la mujer completamente sujeta. Aquí el herrero procedía a sellar con calor el collar para que nunca pudiera quitarse,  el calor que tomaba el metal era elevadísimo y el más mínimo movimiento podía significar una seria quemadura, y por tanto, daño en el bien que representaban las mujeres.

-          ¿Desea que le ponga su marca señor? - Preguntó el herrero, sacando del fuego un hierro con una H, que ya se encontraba al rojo vivo.

Hamma rechazó el ofrecimiento, aún no estaba seguro de qué pasaría con la chica, y colocando la cadena en el nuevo collar la llevó a su casa, ahí la entregó con una sonrisa cansada a Akilabell y se retiró a descansar.

 Esa noche las dos mujeres se recostaron una con ardor aun en las rodillas y la sensación de ahogo que producía el collar, llevó su mano al centro de donde salía una aldaba y sosteniéndola se durmió. 

La otra recostada a tan solo unos metros, observaba la figura torneada de la joven, y se preguntaba si su amo no hubiera sido advertido por ella de que la joven no había visitado al sanador, ¿estaría él sirviéndose ahora de la muchacha?

 Sabía que su amo era un hombre justo, consideraba que el haber comprado a la chica y evitado su muerte hablaba bien de la calidad de persona que era su amo, aunque al salir el sol le consideraran débil por mostrar compasión y al no poseerla de inmediato, aunque secretamente eso la hacía feliz, su amor por el amo la hacía pensar más allá, en las consecuencias sociales que esta situación podría significar.

 Muchas eran las virtudes Goreanas tradicionales, pero la más importante era la de mostrar fuerza en el carácter, la lealtad y las habilidades en los negocios, eran especialmente valoradas.

Tanto hombres como mujeres muestran abiertamente sus emociones, de manera que todos las vean, excepto la compasión, ya que compadecer abiertamente a alguien es considerado  un signo de debilidad y un insulto personal. Y ella temía que su amo fuera considerado débil.

Gor es un mundo hermoso, Gor es cruel, Gor es Gor.

Nada más importa


Dios, tú actúas. Una da las cosas que más nos cuesta de ver es que Tú actúas a través de las personas. Es difícil creerlo, pero es así. Una discusión, un rechazo, no solo nos muestran como las personas son, también nos muestran que Tú estás ahí.
Hace un tiempo pedí un deseo, gracias por concedérmelo hoy en forma de crítica. Yo solo quería que algo me devolviera las fuerzas para seguir adelante, para no rendirme, y Tú me lo has dado. Me lo has dado y voy a seguir a delante, y puesto que el hábito hace la virtud, no voy a parar de hacer lo que me gusta.  Encajaré las críticas y miraré qué puedo sacar en positivo de ellas. Gracias por mostrarme que estás ahí, gracias por darme lo que quería, intentaré aprovecharlo al máximo. Ahora solo quiero componer y tocar, y de lo demás... Nada más importa.
Ahora me muestro como soy.

sábado, 28 de enero de 2012

No avisa

Estoy cansada, era su contante e incesante cantar, diariamente le reclamaba, ya no siento deseos de estar aquí, no me gusta cómo me miran, no me quieren, ni me aprecian, un rosario diario que él pacientemente escuchaba, muchas veces trataba de contentarla de hacerle su vida más dulce, pero nada parecía sacar una sonrisa a ese rostro que si bien joven y hermoso podía más bien catalogarse de adusto. Venía por la calle auto compadeciéndose como siempre, lamentando hasta el aire contaminado que respiraba cuando llego a su calle, miró hacia arriba y vio la cortina de su cuarto, que desconsideración hacia ella, no cerrar las cortinas para que la habitación estuviera fresca y así decirla amarla tanto, enfurruñada subió los escolanos, cada maldito paso era un esfuerzo inútil, abrió la puerta sin ganas, después de todo, para que llegar a casa si todo era tan poco, tan inútil,  avanzo un poco y se quitó los zapatos, la alfombra era áspera, que horror, camino en silencio por el angosto pasillo, la puerta del estudio, la puerta del cuarto de lavado, el baño, y siguió su desganado avance, el baño, se detuvo y volvió sobre sus pasos, ahí frente a sus deprimidos y deprimentes ojos, estaba él colgando de la viga superior, su cuerpo lánguido y amoratado en un pendular e hipnótico movimiento.
“el verdadero suicida jamás avisa”.

El chico de oro.


No necesito salir de esta mediocridad en que me encuentro inmerso, estoy bien siendo mediocre, no soy el mejor en nada, tampoco el peor, me esfuerzo en superarme, si, cada día, pero ya no como antes, mis anhelos de superación son diferentes ahora. En otro tiempo, hubiera enfocado mi esfuerzo en una superación a nivel profesional, lo hice, fue reconocido mi esfuerzo, si, con felicitaciones, palmaditas en la espalda... Nada.

También, en algún otro momento de mi vida quise destacar como artista, aprendiendo, perfeccionando... quedé desencantado, descubrí, para mi pesar, que el arte es una industria más, que el arte es marketing, estudios de mercado, inversión, el arte es un producto para vender; esto me dolió... mucho.

Reflexioné. Todo es negocio, claro, pero... ¿Que pasa con los bohemios?, los que hacen arte por que lo necesitan, lo necesita su espíritu, no su estomago, lo hacen por placer, el placer de hacerlo y que los demás lo disfruten, sin cobrar, sin pagar, sin que sea lo mejor ni lo peor, simplemente transmitir un sentimiento agradable, sea el que sea, ¡hacer sentir en definitiva!... Esto produce placer, lo aseguro, soy un mediocre pero, en la mediocridad floto como un pez en el agua. Aquí estoy y aquí estaré. ¡Soy Mandragás!

MALDITA TOS (BY Gandalf)

Hallábase inclinado sobre el lavabo, cuando lo acometió un ataque de tos incontrolada. Tras un buen rato entre convulsiones y atragantamientos, acabó arrojando por la boca una masa informe que empezaba a moverse como si tuviese vida propia ante sus ojos exorbitados. No lo dudó un instante: corrió al balcón y se lanzó al vacío.

viernes, 27 de enero de 2012

La Kajira

3. El amo

- Saludos cordiales mi Lady Aurora - dijo el hombre acercándose.

- Saludo mi General Rojo y dichosa de verlo por aquí -  fue la respuesta de la dama mientras que con una sonrisa zalamera, le mostró a las dos mujeres que estaban de rodillas a sus pies y dedicándoles una última mirada de desprecio,  procedió a dar sus quejas sobre la Kajira.

La reacción del amo fue severa, le ordeno seguirlo de rodillas y la encerró en el barco, pero esta vez en un camarote en solitario.

Mientras bebía, pensaba. Solo en una mesa con una jarra de “Pagar Sa-Tarna”, que significa el “placer de la vida”. Para muchos es un licor destilado, similar al vodka de la Tierra.  Se dedicó a recordar a sus Kajiras mientras vaciaba una copa tras otra. Dos de ellas, él mismo las había vendido, eran excelentes mujeres, hermosas como diosas, pero su coste (precio) era aún mejor; hubo una tercera que recordaba con especial amargura, la había traído relativamente joven y la había criado como una pequeña reina, pretendía venderla a un gran precio, sin embargo, en uno de sus muchos viajes los vientos lo trajeron antes de lo previsto al hogar  y encontró a su Kajira en pleno acto con un guerrero, lo que le molesto no fue la falta de respeto, o las habladurías que eso generaría, sino que no había manera de recuperar la inversión, la mujer estaba desflorada y eso ya no tenía remedio. Muerto de rabia reclamo su derecho y ejerció su cargo, al infeliz lo decapitaron, así manda la ley, no se puede hacer uso de una Kajira blanca con amo, sin pagarle a este su precio, y a la Kajira la entregó por algunos tragos a la taberna, haciéndola Kajira roja, la que se encarga de las labores sexuales, y pública a la vez. Siempre lamentaba lo mucho que había perdido en ella, al menos pude recuperar lo de los trajes, se decía.

Lleno una vez más la copa y bebió por Valkyria, su Kajira más fiel, la joven lo acompaño mucho tiempo hasta que la  fiebre acabo con ella, a él lo salvo la mezcla de sangre que corría por sus venas, ser mitad elfo tenía grandes ventajas, evitar la enfermedad y la muerte entre ellas, y poder pasar largos períodos de tiempo sin comer. Sonrió nuevamente al recordar a su pequeña preferida y acabo la botella.

Y sacó otra y otra, de pronto una mujer se le acercó y le susurró al oído que le permitiera curar a las rodillas de la chica, esto lo enfureció, se levantó bebido y entro en la habitación, en un brusco movimiento la tomó de los cabellos levantándola.

 - Esta bestia ya pierde valor - dijo

Todos lo miraban en silencio, sus hombres y las kajiras que servían en el barco.

- Muestra las piernas una de las rodillas se veía realmente fea, su piel estaba rota y manchada de sangre - Ya no sirve - exclamó, y la arrojo.

Un hermano de armas, el amo de Akilabell había llegado, recogió a la Kajira del suelo y puso una daga en su cuello

- Si ya no quieres la bestia, terminemos con ella

- Que así sea - dijo Sir Aragón y bebió de una botella

Hamma en vano intento razonar con él, todo era inútil, se había convencido de que ella ya no serviría y quería ahorrarse las molestias de tener que educarla. Hamma finalmente rendido, le dijo:

 – ¿Sabes? Esta me gusta, ¿Cuánto pides por ella? 

La muchacha se estremeció, el pidió siete piezas de bosk (carne de un animal similar a la de ternera), aunque Hamma considero que el precio era excesivo, accedió y le dijo a Akilabell que le pusiera su cadena. Mientras la Kajira lo hacía, su hermana menor lloraba silenciosamente.

-    ¿Ves?  - decía mientras seguía bebiendo - La desagraciada no suplicó. No sirve para Kajira - y continuaba bebiendo.

En su casa, Hamma ordeno a Akilabell curar a la chica y esperar con ella la llegada del nuevo día, estaba convencido de que su hermano volvería a buscarla.

Sin embargo, conocía bien a su hermano, sus Kajiras duraban vírgenes porque prefería usar otras y pagar, antes que perder una inversión, se negaba a establecer lazos afectivos con ellas, en general era cariñoso y complaciente, pero a sus faltas se volvía muy severo, sobre todo si la Kajira no era rápida en obedecer, pero esta pobre bestia en particular, ni siquiera comprendía bien el idioma.

De Sir Aragón se podría decir que era un hombre solitario, disfrutaba tanto la cacería y el poder que solo vivía para ascender y mejorar su posición, pero principalmente adoraba el reconocimiento que su presencia generaba, una Kajira perfecta era lo que le faltaba, una joya envidiada por todos. Una Kajira que se empeñaba en buscar pero una talla que hasta ahora ninguna había podido dar.

El abuelo Martin y su nieto - reeditado

Era un poco más de las cinco de la tarde en San Cristóbal. El fuerte viento azotaba los enormes árboles haciendo revolotear los últimos pájaros de la zona y el cielo, con abundantes nubes y con el Sol escondiéndose tras la colina, formaba un hermoso celaje. Cuando el abuelo Martin llegó al rancho, bajo el zaguán, sentado encima de un diminuto taburete de madera, se hallaba Pablo jugando con un viejo yo-yo. El abuelo se acercó.

─¡Mira, Pablo! !Mira!─anunció el abuelo Martin, dejando caer en el suelo dos conejos atados de un palo─ Tienen buena pinta, ¿no te parece?

Pablo los miró con indiferencia. Les dio unas pataditas como queriendo comprobar su autenticidad y siguió sacudiendo el yo-yo. El abuelo Martin cogió otro taburete, descargó la mochila y la escopeta que llevaba en la espalda y se sentó a su lado.

─¿Qué ocurre? ─preguntó con impaciencia. Pablo seguía sacudiendo el yo-yo, haciendo caso omiso a la atención del abuelo─ ¡Pablo, estáte quieto! Por favor te lo pido...─En seguida se detuvo. Con la boca apretada en un gesto de disgusto, sin dejar de agarrar el yo-yo, entrecruzó los brazos y fijó la mirada al techo.
─Ahora dime, ¿qué te pasa? ─insistió el abuelo.

─Me aburro...─murmuró Pablo.

─¿Has jugado con las gallinas?

─Ya no me quieren. Se me escapan.

─Vaya por Dios. ¿Y con “Clavo”? ─así llamaban a su perro─ Últimamente ya no juegas con él. Seguro que esta triste.

─No es verdad ─dijo Pablo─, no está triste.

─¿Has jugado con él entonces?

─No, no quiere. Esta muy débil, lo veo muy débil abuelo. ¿Come bien? ¿Le das de comer abuelo?

Hubo un breve silencio.

─¿Sabes qué? ─Pablo negó con la cabeza─Le daremos uno de los conejos a Clavo. Le prepararé un buen estofado, ya verás que contento se pondrá. ¿Qué te parece?

Pablo se levantó bruscamente.

─¡Este! ¡Este! ¡Abuelo! ─aulló Pablo, señalando a uno de los conejos─ Este es el más grande. Clavo necesita comer mucho.

─¿El de la mancha gris?

Pablo asintió enérgicamente.

─Pues no se hable más. En cuanto tenga listo el estofado, lo pondremos en un recipiente y se lo llevaremos.

─ ¿Tardarás mucho abuelo? ─preguntó Pablo, rascándose el pelo─ Eres muy lento para hacer la comida. A veces yo paso hambre, Clavo lleva más tiempo pasando hambre. ¿Se morirá si tardas mucho?

El abuelo Martin se echó a reír. Rara vez se veía al abuelo sonreír. Era un hombe duro, pero en el fondo era como cualquier humano, con sus más y sus menos.

─Procuraré ir más rápido Pablo, pero el estofado necesita tiempo ─el abuelo se puso la mano en la espalda, y soltando un suspiro que casi era un lamento, se irguió por completo─ También debo preocuparme de que este rico, así que no me metas tanta prisa, Pablo.

─Una vez no estaba rico ─dijo Pablo─. Había un bicho en mi sopa. ¿Te acuerdas abuelo? Ese día te salió muy mal.

─Claro que me acuerdo, pero eso no fue por mi culpa. ¿Tu crees que lo hice apropósito?

Pablo negó con la cabeza.

─Vamos adentro, así me ayudas a cortar los tomates.

─¡No! ─replicó Pablo─ Quiero ir al río a ver los peces. ¿Puedo ir verdad?

─Luego te quejarás.

─Juro por Dios que no me quejaré ─dijo Pablo poniendo manos de ángel.

─Por Dios no se jura Pablo. ¿Dónde has oído eso?

─En el colegio. Miguel lo dice siempre.

─No sé si este Miguel es buena influencia para ti. Tendré que ir a hablar con sus padres.

Pablo ya no prestaba atención al abuelo. Una mosca revoloteaba por el aire y esa era toda la preocupación que tenía Pablo en ese instante. Intentaba atraparla con las manos pero siempre se le escapaba. Después de varios intentos más, paró. Y de una forma casi masoquista, se desplomó cayendo de rodillas en el suelo de piedra, lleno de gravilla.

─¿Ya te has vuelto a deprimir? ─dijo el abuelo, con tono burlón.

─¿Porqué no vivimos en el pueblo abuelo? ─interrumpió Pablo, sentándose de nuevo en el taburete y poniéndose las manos de anteojera─ Mis amigos viven en el pueblo. Cuando terminan las clases algunos van a jugar al parque. ¿Porqué no puedo ir yo también?

─Ya hemos hablado de eso, Pablo. Sabes muy bien que si pierdes el autobús luego no puedo ir a buscarte a la estación. Soy demasiado viejo para ir andando hasta el pueblo. Pablo, de veras lo siento.

─¿Compramos una moto? ─dijo Pablo entusiasmado─ A Miguel vienen a recogerle en moto. Dice que ir con moto es genial ─se guardó el yo-yo en el bolsillo de la chaqueta.

Con cierta dificultad el abuelo Martin recogió el equipo, cogió el palo de caza, y yendo hacia a la puerta dijo:

─Tu abuelo trabaja muy duro todo el día para que tengamos algo con que llenar el plato, ¿cómo quieres que compremos una moto? Venga, entremos en casa.

Y desapareció tras la puerta.

Pablo quedó mirándola, la puerta Nunca se había sentido tan solo.

jueves, 26 de enero de 2012

La gota que no colmó el vaso pero acabó en mi boca.

(Decidí incluir un personaje de otro relato, el regalo de navidad de Cuiri, recorde que Black quería volver a ver y aqui esta, espero ayuda para seguir pero pienso que es hora de que pase algo con los personajes ademas  de estar llorando, estos son los vampiros mas deprimentes que he visto :-P así que invoco sangre nueva por favor)

Ya dejaste de auto compadecerte- una voz me sacó de mis pensamientos, al girarme la vi, ahí parada en una cornisa como si estuviera jugando.
-    ¿Niño sabes cuánto vive un vampiro?- Piensas seguir llorando o te pondrás los pantalones y saldrás delante de una vez.
Te miro recordando cuando nos vimos aquella vez, ciertamente tiempos más  alegres, por un tiempo cazamos juntos, compartimos nuestras noches de soledad, nos divertimos en conversaciones  etéreas y divertidas, alguna noche me dijiste que me amabas y  yo te aseguré que no te correspondía, te reíste y me dijiste que no comprendía tu amor, ahora apareces de nuevo ante mí, como si nada, fresca y chispeante, tu sonrisa y ese brillo en tus ojos me logra sacar por un instante de estas ideas en las que he estado sumido últimamente.
-    ¿Dónde estuviste? Te miró sin saber si es apropiado preguntar o no, luego veo tu apariencia te vez diferente y en un mano un extraño anillo.- Felicitaciones por la boda- digo mientras algo en mi interior se revuelve.
-    Jaja no digas tonterías, no hubo tiempo para una boda, pero sí tengo un compañero, y por cierto algunos problemas en los que necesito ayuda.
Reparo entonces en el minúsculo detalle de que en todo este rato no has bajado la guardia, observo tus manos, las que se estrujan nerviosas, ya sea por curiosidad o por un innegable deseo de morir o simplemente dejar de auto compadecerme como dijiste me interesa lo que sea que tenga en ese estado, quizás un poco de emoción sea lo que hace falta para salir de todo este dolor.
Rápidamente me das cuenta de la unión a un clan poderoso y prometes contarme más, pero en ese instante fuimos interrumpidos por una extraña figura oscura, un sonido casi gutural y de pronto te vi caer herida, se acercó a mí y me observo y se marchó.
-En qué te metiste ahora-  te reclamo,  - Yo no, me dices, tu chica de los ojos verdes, respondes mientras veo como la herida que tenías en tu costado sana.
-Alice, ¿Qué hizo ella?, pregunto alarmado.
- Se ha vuelto muy descuidada en su cacería, ha llamado la atención  y ahora nuestro anonimato peligra, recuerdas cuando nos conocimos, que conversamos sobre que no habíamos visto a nadie más, pues mi familia, mi nueva familia es la que se encarga de que no nos descubras, pero ella llamo la atención de las autoridades y ellos han venido, ese sujeto es uno de los antiguos, vampiros de los más antiguos que existen, son como la policía de vampiros.
- ¿Por qué no has bajado la guardia?, creí que era por ese que estaban así, te digo mientas te veo inquietarte.
- vámonos-  me ordenas a los pocos segundo me encuentro recorriendo oscuros pasajes y callejuelas por las que nunca tránsito, puedo sentir energías  y movimientos a nuestro alrededor y comienzo a preguntarme en qué demonios me estas metiendo niña.

Perdida en Meyer

Port Angeles
Después de un largo día en la playa, decidí que después de acearme, bajaría y le pediría permiso a Charlie para ir a  comprar el vestido para el baile.

-"¿Papá?" Le pregunté que por la noche.

-"Sí, cariño" Charlie preguntó.

-"mañana voy con las chicas a port ángeles a comprar trajes para el baile; ¿tienes algo que podría utilizar para protegerme de asaltantes y ese tipo de cosas? "

Charlie saltó  en su asiento.

-"Por qué te asaltarían", preguntó en estado de shock y preocupado.

-"No es que yo espero ser atacada, es sólo una precaución. Tu sabes por si algún peligro a algo", le dije.

 Yo estaba disimulado con la paranoia  a las grandes ciudades. Port Ángeles en realidad no cuenta como una ciudad grande, pero era más grande que Tennesi por lo menos.  Pero Para Charlie  aun cuenta como algo grande

Charlie parecía reflexionar sobre el tema.


-"No creo que debas ir...", dijo después de un momento.


"Papá, voy con dos amigas. Debería estar perfectamente segura. Yo sólo quería ser adicional por si veo la necesidad de protegerme.

-"Bueno, tengo un montón de espray de pimienta", respondió.


-"Papá, si me meto en problemas y tienen que proteger a dos chicas adolescentes entonces puede necesitar un poco más que espray de pimienta, "le di a entender. Charlie asintió con la cabeza por un momento. Esto parecía molestarle. Me examinado por un momento.

- " estas cambiada bella, ya ni siquiera eres torpe," dijo de pronto. ¿Esto lo hacía  triste? ¿Que yo no era torpe como él? No sabía a dónde iba con esto.
Negué con la cabeza para indicar que, no, no era torpe.
Él pensó por un minuto más. Se mordió en el interior de su labio.

"sabes que a veces ya no pareces una adolecente para mí", dijo.
Asentí con la cabeza otra vez.

Finalmente pareció decidirse.


-"Está bien, creo que tengo algo que te pueda servir."


 Charlie me miraba de manera extraña. Yo no estaba segura exactamente  lo que era que estaba buscando.

Caminó hasta un gabinete que estaba posado junto a una pared del fondo y sacó algo negro y brillante de él. Me lo entregó a mi cuidado. Sus ojos estaban llenos de pensamientos pesados.

- "Sabes, papá, la mayoría de padres no quisieran dar algo como esto a su hija adolescente," dije.
Él asintió con la cabeza pero no hizo ningún movimiento para tomar de nuevo el paquete que me había entregado hace unos minutos.

A la noche siguiente nos dirigimos a Port Ángeles Todavía estaba deprimida en el  fondo. Había pasado tanto tiempo desde que había visto Edward y la gente estaba empezando a notar realmente mi estado de ánimo. Todo se sentía tan mal con él lejos. Era como si todo fue un gran agujero, negro.
Llegamos a la tienda  de vestidos y Lauren y Jess se volvieron  locas tratando de encontrar vestidos para el baile.

-Sí, Jess, te vez bien ", le dije una y otra vez.

-"Laurent", le susurré

.
-"¿Qué?", Preguntó ella con dureza.


-"¿Hay otras tiendas de ropa por aquí?" Le pregunté.

"Sí, hay una pequeña boutique  en la calle principal, pero son muy costosos. Respondió Laura.

-Ah-le respondí. Esta tienda no tenía nada que me agradara La mayoría de los vestidos eran pasteles horribles con piezas llamativas de diamantes de imitación. Se sentaban y horriblemente y se veían baratos. Al final del día, hubo un par  de vestidos que se veían bastante decentes
para Jess y Lauren. Jessica terminó a cabo la elección de un vestido rosa pálido con un profundo escote en V, mientras que Lauren eligió un color azul pálido con cruce de líneas hacia abajo de los hombros que se reunían en su cuello.

-"Ustedes  se ven muy bien," dije.


-"¿Y tú?", Preguntó Jess. "no has cogido nada."

-"Yo voy a ir a buscar en esta otra tienda  que Lauren  había mencionado. Nos encontraremos en el restaurante

-"" Claro ", respondió Jess antes de ir a pagar por su vestido.


Anduve por el bulevar hacia la otra tienda que Lauren había mencionado.
Cuando entré, supe que tendría que pagarle a Bella más dinero de lo que tenía pensado. La boutique, Belle Nuit, había toda gama de vestidos de noche en colores llamativos, tejidos y diseños. Pero también eran muy caros.

Finalmente he decidido por un vestido amarillo canario de gasa sin tirantes. La tela se aferró libremente por mi cuerpo desde el busto. Era un vestido muy sencillo. Yo nunca había visto nada tan hermoso en mi vida.

Después me dirigí hacia el mostrador y page por él. No me importaba el precio. Era hermoso. Se adaptaba perfectamente a mi piel pálida con algo de bronceado  y pelo castaño. Salí de la tienda y rápidamente y me dirigió directamente al restaurante. Estaba segura de caminar por las principales carreteras y calles bien iluminadas. A veces, sin embargo, el mundo tiene otras ideas. Lo hice al restaurante en una sola pieza, pensando que había evitado el peligro y con éxito a mi viaje de compras.

-"¿Dónde está Jess?", Le pregunté  a Laurent mientras me sentaba en la mesa y lance mi vestido sobre la silla.


Laurent me miró extrañamente.


"Ella no quería empezar sin ti por lo que fue a buscarte ", respondió ella.

Mi boca se avía abierta. Me levanté de inmediato y salí corriendo del restaurante. Sabía que exactamente qué clase de escoria esta noche había suelto. Miré hacia abajo  en el paseo iluminado y no podía ver a Jess en cualquier lugar. Volví corriendo a la tienda que me había comprado mi vestido. La mujer detrás del mostrador, dijo que nadie había sido para ver por mí. Volví a entrar en la calle, desesperada por encontrar Jess. El sol se había puesto y estaba en todas partes oscuro. Me precipité en un callejón sucio habían latas de basura, y las paredes de ladrillos  traseras de cada tienda

Yo no tenía necesidad de  caminar a una zona industrial. Apenas podía ver la carretera principal desde donde yo estaba. Aproximadamente un centenar de metros de distancia estaba Jess, rodeada de un grupo de hombres. Uno de ellos llevaba el brazo en un control salvaje a la espalda.
Corrí hacia ellos rápidamente, y yo estaba inmensamente agradecida de que yo era una gran  corredora.

Me di cuenta de inmediato a pesar de la cubierta de oscuridad de la noche. Estaban de pie en un grupo de risas y silbidos entre sí. Jessica estaba sollozando histéricamente y tirando en contra de su captor. Sus acciones estaban a medias, parecía saber que sus intentos serían inútiles. Dos de ellos se acercaban a ella  mientras se  burlaban  y se reian entre dientes. A pesar de la oscura noche, pude ver claramente el terror en la cara de Jess mientras susurraba, "¡No!" y negó con la cabeza hacia mí. Podía ver sus ojos me piden a gritos que me diera la vuelta y correriera, o salvarla. Mi elección fue hecha antes de que yo siquiera la hubiera visto. Nadie vendría a salvarla, si  yo no lo hacía. Yo sabía que tenía que arriesgarme no iba a dejar que nadie pagara por no ser Bella.

Yo ni siquiera quería salir. Después de todo, yo tenía un trabajo que hacer. Era demasiado tarde para encontrar a alguien que se preocupara lo suficiente para hacer frente a cuatro borrachos, violentos en nombre de una chica de diecisiete años de edad.


-"Bueno, "celebró el que tenia a Jessica del brazo,  "parece que tenemos otra que viene a unirse a nuestra pequeña fiesta."

 Mis ojos observaban todo nuestro entorno. No podía pedir ayuda. A nadie nos escucharía a nosotras desde aquí. Hay pocas posibilidades de cualquier persona pasara por aquí y nos ayudara.estabamos tan aislados del público en general. Miré a los cuatro hombres apestaban a alcohol. Sólo uno de ellos parecía realmente cómodo. El que tenía a  Jess. Él había hecho este tipo de cosas antes, me di cuenta. Los demás todos parecían estar buscando su guía. Un par de ellos estaban comenzando a mirar un poco nerviosos. Me pregunté en qué medida estaban realmente dispuestos a tomar esto. Rápidamente me metió la mano en mi mochila y saqué mi arma, apuntando hacia el más cercano a mí como Charlie había instruido. Seguí mi otra mano en el bolso. Yo no quería que piensen que el arma era todo lo que tenía.

"Que se vayan", les dije con firmeza. Mis ojos miraban puñales el hombre que tenia a Jess. Aunque mi pistola no  era de verdad, él era mi principal objetivo. Era él un vicioso.

Destino de Sangre

El ambiente era cargado ambos estaban decididos a luchar por la posesión del aura, la luna brillaba sobre ellos y reflejaba en el filo de las espadas de cada uno, la brisa era fuerte, ambos apretaban el mango de la espada y su aura de cada uno empezaba a liberarse, ambos tenían el mismo aura.

-eres realmente molesto, humano-la mirada fría de Morten lo seguía apuñalando y Aarón sentía un pequeño punzón en su pecho-parece que te duele algo.

-eso no me detendrá Morten, no voy a retroceder-la mirada determinada de Aarón era firme estaba decidida a vencer a Morten-Karen lo haré por ti- pensó el muchacho cerrando los ojos.

-muere humano-Morten se lanza contra Aarón y Aarón se lanza contra Morten, el momento que chocan sus espadas un cuervo alza vuelo hacia la luna rojiza.

Ambos se atacaban sin dudar, ambos se atacaban a matar, Morten golpeaba directo hacia Aarón y Aarón encontraba la manera de cubrirse de sus ataques, el sonido del choque de ambas armas resonaba en el bosque gris, en un momento rápido Morten agarra del cuello a Aarón y lo avienta hacia un árbol, y lo golpea de una manera brutal, el se queda en el suelo unos segundos.

-como cualquier humano, débil sin fuerza, muere sin resistirte-Morten lo iba a matar y en un movimiento rápido Aarón lo esquiva y con su puño golpea a Morten y el se cubre y lo hace retroceder.

-no me rendiré aun Morten, jamás lo haré maldito demonio-dijo Aarón con sangre en la boca y con una sonrisa.

-eres realmente molesto- dijo Morten algo enojado por el golpe que le había dado, su brazo
estaba algo herido.

La lucha seguía, no solo usaban sus armas si no también sus puños, chocaban agresivamente,
Morten logro golpear de nuevo Aarón haciéndolo retroceder y caer arrodillado-eres realmente
insistente-dijo jadeando.

-igual tu-dijo Aarón igualmente jadeando y cansado, se levanto y en un momento rápido logro
golpear a Morten en su rostro haciéndolo sangra, Morten retrocedió adolorido tocándose el
rostro y Aarón con una sonrisa burlona.

-lograste hacerme sangrar, maldito seas…. ¡humano!-Morten grito y una brisa fuerte lo hizo
retroceder a Aarón y su aura color carmesí se expandía mas, empezó a aparecer sangre en el pasto
del bosque gris y la luna se volvió negra y el cielo se volvió sangre.

-¿Qué sucede?-Aarón retrocedía, estaba sorprendido con todo lo que él podía hacer.

La brisa era salvaje y los relámpagos empezaron a aparecer salvajemente destruyendo los arboles
y venían cuervos al lado del Morten. Aarón retrocedía tenía miedo pero no iba a escapar.

-crees que retrocederé con eso-Aarón trato de ponerse firme pero cuando vio los ojos de Morten

sintió como lo golpearan, sus ojos eran de color rojo sangre no eran como los de antes eran peores
eran los ojos de un demonio decidido a matar.

-este es mi aura, imagínate cuando tenga la otra parte que tienes tu-dijo con una sonrisa macabra
los relámpagos caían mas seguidos y la tierra empezaba a temblar en un momento rápido Morten
golpea a Aarón y lo manda a volar y lo lastima gravemente, lo agarra del cuello mientras que
desde la frente de Aarón caía sangre y el reía macabramente- te dije que eres solo un simple
humano, no vales nada eres débil e inútil si no te mato yo te matara otro demonio-levanto su
espada y estaba a punto de clavarle la espada.

-sigue luchando Aarón no te rindas- en ese momento Aarón levanto su espada

-púdrete maldito no me voy a rendir –Aarón trataba de liberarse de Morten y lentamente su aura
aparecía como fuego en todo su cuerpo, el mismo aura que tiene Morten apareció en Aarón como
fuego, la espada de Aarón se prendió también como fuego.

-¿Qué?-dijo Morten soltándolo rápido, sintió como si se quemara, en un movimiento rápido Aarón
ataca a Morten con su espada y lo hiere haciéndolo sangrar-no puede ser…-Morten se quedo
quieto tocándose el pecho-un humano pudo herir a un demonio-dijo vacilando, la mirada de
Aarón era firme mientras se enderezaba, Morten sonrió locamente y macabramente-quieres mi
aura no.

-sí.

- te ayudare con todo eso de la orden, eres interesante humano no solo soy yo lo raro dentro de ti,
tú también eres raro, pero recuerda humano si te descuidas te matare.

Lentamente Morten desaparecía y el empezaba a despertar, había logrado controlar su aura.