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sábado, 31 de diciembre de 2011

Endless rain


Mi lluvia

“incluso la más terrible de las tempestades, incluso la más horrenda tormenta llega a un punto donde tiene que disiparse y comienzan a salir los primeros rayos de luz anunciando la aparición del sol, ¿entonces porque… porque a tu lado todos los días son una lluvia interminable?”

Los cuentos de hadas y mundos utópicos no existen, el príncipe azul no es más que una ilusión de una perversa mente, la hada madrina con los ratones que cantan y bailan alegrando a la joven en problemas es una vil mentira. Solo hay una cosa es cierta… una sensación que conozco y me invade, una lluvia interminable que no deja de caer sobre nosotros ¿Cuándo se acabara esto?

Observo cómo te vistes y me das la espalda, sonrió para mí misma, hace mucho tiempo que solo tengo un recuerdo tuyo, sería lindo decir que es tu sonrisa pero estaría mintiendo, la única imagen que visualizo es tu espalda, tu silueta que se marcha mientras la lluvia cae intensamente. Me dejas sola en la habitación, ahora que ya has tenido lo que buscas no creo tener otra utilidad, solo sexo casual y que puedo esperar después de todo solo soy lo que esas personas ofensivamente llaman una prostituta barata o quizás una puta, de todas formas la finalidad es la misma, sexo cuando lo desees a cambio de dinero, no hay un porqué y tampoco me interesa buscarlo pero ahora… una persona como yo… alguien que ha caído a mi nivel… ¿es posible enamorarse?...

La lluvia comienza intensa, fulminante, como un azote continuo contra la tierra y sus habitantes, aguardo en la habitación, tratando de ordenar mis pensamientos pero me es imposible, la puerta tras de mí se abre y se que eres tú, el hombre que solo viene con la tempestad… tomas lo que deseas sin importarte lo que yo quiera y está bien, te juro por dios que no me importa otra cosa, tu quieres sexo y yo dinero, solo es un vil intercambio, entonces porque… ¿Por qué la lluvia se siente tan fuerte… aun cuando hay sol?

Has terminado y te marchas dejando el dinero sobre la cómoda, pero esta vez fue distinto, porque la lluvia amaino un poco y tú… ¿te volteaste a verme? Creo que al fin podre recordar algo más que tu espalda, que bien… no pensé que la lluvia podría llegar a gustarme tanto.

Aguardo las tempestades en ese frio cuarto, no importa que tan fuerte llueva ni cuan potente se ha vuelto la tormenta, tú simplemente no vienes…

“Las tormentas son consideradas destructivas y dañinas, no solo por los daños materiales también por las pérdidas humanas, la lluvia evoca un sentimiento de tristeza, como si te empujara a quedarte en el cuarto cubriéndote los oídos y cerrando los ojos, aguardando a que se disipe y el sol vuelva a brillar… ¿Dónde está mi sol?”

Me quede en la habitación con los días, semanas y meses pasando, entonces me di cuenta de que la lluvia se acabó y la primavera había llegado pero no importa cuán fuerte brille el sol… la lluvia continua sobre mí, una lluvia dañina, traicionera, que mezcla, dolor, tristeza y lagrimas… una lluvia interminable…

•••

Tu tempestad

Las tempestades siempre me han gustado, la lluvia sobre la piel húmeda, los cabellos revueltos por las frías gotas que los empapan, se siente como si te bañaran y te hicieran olvidar, evitaran que tu mente piense o elabore alguna idea. Adoro la lluvia porque me ayuda a dejar mi mente en blanco, solo deseo eso… una lluvia interminable sobre mí.

Hoy no fue distinto, solo quería olvidar y la lluvia me ayudaba pero mi cuerpo deseaba algo más, quería olvidar todo incluyendo la húmeda sensación de las gotas contra mi piel descubierta. Fue solo una mera casualidad semejante descubrimiento, en el momento en que nuestros ojos se cruzaron bajo aquella lluvia… jamás volveré a sentir algo igual.

Fue fácil llevarte al cuarto quitarte la ropa y acariciar tu cuerpo como si fuera de mi propiedad y como no hacerlo, si pague por ello, me vendiste tu cuerpo por unos cuantos billetes. Al principio tenía mis dudas pero los días lluviosos me recuerdan a ti, no sé tú nombre pero en mi mente te he llamado Alice ¿sabes porque? De seguro te reirías, Alice la chica que se fue a un mundo de fantasía, un mundo donde sus sueños se harían realidad, apuesto que tu también querrías ir a un lugar así pero en la historia Alice no tiene un caballero que la salve de esos peligros… ¿Qué personaje seria yo en la historia? Francamente no lo sé.

Me sorprende el haberme vuelto adicto a tu cuerpo pero con el tiempo me he dado cuenta de algo, cuando entro al cuarto jamás volteas a verme, solo quieres el dinero… y yo busco sexo y olvidar… un dolor incomprensible ha aflorado en mi pecho, esto requiere medidas drásticas.

Recurro a un leal amigo, alguien así como el sombrerero loco de la historia de Alice, me dice que para salvarte de ese mundo debo traerte al mío, ¿Cómo lo hare? El conejo blanco fue quien te encerró ahí, pero yo puedo lograrlo, si utilizo el método correcto.

Con la mente aclarada y la lluvia como mi compañera fiel me dirigió hacia tu cuarto en ese viejo edificio, encontré la manera de salvar a mi Alice… solo debo proponerle que sea mía, de esa forma será parte de mi mundo hare que me sonría y se voltee a verme.

Llego a la habitación y estás observando la lluvia por la ventana, tu semblante para triste, intento hilar una palabra pero solo muevo los labios, comenzamos nuestro ritual que ya solo es mecánica, beso, abrazo y el maquinal acto del sexo. Me dirijo a la puerta muy triste, cabizbajo, me das la espalda pero yo… quiero ver aunque sea un instante tu dulce rostro, me volteo y nuestros ojos se cruzan, fueron solo unos segundos antes de que desviaras la vista y el dolor en mi pecho se agudizara. Me marcho con la chaqueta en la mano y solo la camisa, quería estar contigo mi Alice, incluso compre este anillo para ti pero tú no sientes lo mismo por mí, colapso en plena calle mi cuerpo ya no da más, tantas tempestades he sentido, mi cuerpo a soportado muchos castigos, mi piel ha absorbido mucha agua… era inevitable que colapsara, la cara de los médicos me da a entender lo que pasara, mi vida comienza a esfumarse y perderse entre la tormenta, mis ojos se cierran de a poco. Adiós mi Alice, el caballero no fue capaz de llegar a tu corazón.

•••

Nuestra lluvia interminable

La lluvia ha vuelto a comenzar, no puedo creer que haya pasado un año, un año de llantos contenidos, y de ver como la lluvia y mis lagrimas se fundan en una sola agua, una oscura, triste, melancólica.

Hoy he tenido otro cliente, no es desagradable pero solo me ve como una puta y cabe decir que es lo que soy. La lluvia sigue cayendo, no pensé que la odiaría… estás efímeras gotas me recuerdan a ti, espero que pronto… llegue la primavera, ya no lo soporto.

La lluvia ataco con una descarada potencia, no tuve ningún cliente así que solo me quede junto a la ventana observando, las gotas arremetían contra el débil cristal pero no eran capaces de romperlo, antes deseaba que esa lluvia me hiciera desaparecer pero ya no importa… no importa nada.

La puerta tras de mí se abre, parece que después de todo tengo un cliente, a pesar del hostil clima, me volteo cabizbaja, no tengo otra expresión pero que importa, solo buscas sexo, no necesitas una sonrisa para tenerlo. Mis ojos se abren de par en par y no puedo ocultar la sorpresa que se refleja en mi rostro.

-tu…-

Me sonríes torpemente y me abrazas, de una manera cariñosa, una manera que no pensé que existía, me mantienes aferrada a ti como si la vida se te fuera en ello, quiero apartarte porque te odio, quiero hacerte sentir todo este odio que he guardado por ti peor las palabras no salen… solo las lágrimas se derraman.

-pensé que no volvería a verte, mi Alice-

Entre balbuceos me explicas lo ocurrido, si eres asmático deberías cuidarte más y no salir con semejante lluvia cada día. Eres un irresponsable y no contengo las ganas de regañarte y así lo hago, me miras sonriendo y besas mi frente.

-esto me parece tan irreal- es cierto mi Alice, te lo juro por dios, yo… siempre he amado la lluvia pero he encontrado algo que amo mucho más que cualquier tempestad-

Me enseñas esa cajita que traes en tus manos y comprendo todo. Esa noche no tuvimos sexo, solo nos quedamos abrazados observando la lluvia que caía azotando las calles, luego nos fuimos a dormir pero está vez me abrazaste muy fuerte. Aun no me convencía del todo pero cuando desperté… logre ver tus preciosos ojos miel observándome y tus labios se curvaron en un sonrisa.

-buenos días mi Alice- nos besamos despacio pero a la vez intenso, ninguno quería separarse pero la falta de aire fue mayor. Te levantaste observando por la ventana- parece que llueve más fuerte que ayer- te abrazo por la espalda y te volteas a verme- por mí, puede llover toda la vida-

Así es, ya tengo mi sol, me interesa una mierda que la lluvia no se detenga, a decir verdad, he comenzado a amar la lluvia.

¿Intermedio?



¿Qué harías en tu lugar?


Siempre me he preguntado cosas frente a diversas situaciones de mi vida… amigos, familia, estudios, novias… sin embargo aquella que más me remueve la conciencia es más que enigmática para mí. Soy partícipe de, con solo una palabra, romper una burbuja muy flexible. Capaz de hacer tanto daño a varias personas como a mi mejor amigo. Es cuestión de que me levante, valla hacia la persona adecuada y le diga toda la verdad. A todo esto, se podría abrir un boquete tan grande que rompería un mundo superficial que llegó a un punto que detestaba con gran inquina. Toda una burbuja de mentiras, falsedades y engaños que se ha ido formando a lo largo de tres años sin parar y que sigue su rumbo sin sentido. Por supuesto yo no tengo mucha relevancia en esta historia, la pareja sentimental de mi compañero no tiene porque interesarme en absoluto sus asuntos personales... salvo que yo sepa más de la cuenta sobre ellos dos y que lo que sé podría poner fin de una vez a su relación. 

Me dispongo a pensar y dar vueltas sin sentido en mi cabeza y es entonces cuando pongo en duda mi paciencia, me siento en medio de un caos sin control para mí. Todo por el simple hecho de guardar un secreto a mi mejor amigo. Sé todo lo que pasa alrededor teniendo un papel secundario en la historia de mis dos amigos, a uno le oculto una verdad fría y dolorosa, mientras que a otro se la guardo con hacha y mazo. Por eso veo a las personas de su entorno como unos simples idiotas por no percatarse de nada, por no ver algo real y ver el mundo de ellos como un cuento inolvidable. No puedo creer que sus amistades no se den cuenta de nada, absolutamente nada, su burbuja perfecta me está corrompiendo por dentro cada vez más.

¿Cómo puedes estar dispuesto a no darte cuenta que está utilizando a todos? ¿Eso es amistad? ¿Seguir manipulando la verdad y hacer de cuenta que no pasa nada?
¿Utilizar a los amigos? ¿Acaso tengo otra opción? ¿Mantenerme al margen?

¿Lo correcto es decir la verdad o ayudar a mi amigo?

 Mi mejor amigo se juega el cuello por una simples palabras: Te engañé... ¿Acaso pueden dos míseras palabras romper y dar un giro imposible a la manera de pensar que tendrá su pareja de él?
¿Qué puedo ver como correcto? He dado una palabra firme pese a los acontecimientos pero el hilo de la verdad es muy fino y siempre lo que ha de pasar pasará. Parece un razonamiento sin sentido, pero que más podría hacer, ya ni siquiera puedo mirar a su pareja con mis ojos porque sé que es víctima de una infamia enorme. 

viernes, 30 de diciembre de 2011

El sueño de la bestia

189787_1767416417683_1007344439_31755121_587165_n.jpg (534×331)    El sueño que he tenido esta noche no es un sueño común, y posiblemente nunca reviviré algo similar, de esa manera, en siquiera libros de fantasía o terror. Un sueño así, merece ser recordado... escrito.
    Se trataba de un lugar apartado de cualquier rincón de este planeta, una ciudad de niebla intensa y poblado hasta más allá del horizonte de rascacielos. Pero había uno que predominaba y reinaba entre todos ellos: una oscura y alta torre.   Allí vivían en armonía los dos científicos más jóvenes y prometedores, un hombre y una mujer. El lugar estaba distribuido a partes iguales para sus estudios, pero el joven había decantado éstos hacia una rama de la ciencia más oscura y perversa. Orientaba sus investigaciones hacia unos fines más malévolos, si bien no dejaban de indagar en los secretos de su disciplina, se aventuraba a entrar en temas como la clonación de soldados, la creación de las más destructivas armas biológicas, o la mutación de seres cuyas especies estaban en peligro de extinción.
   Por otra parte, la joven mujer buscaba la cura a las más terribles enfermedades, estudiaba las potentes aleaciones producidas en el subsuelo, o trataba de descubrir el verdadero origen de la inteligencia. Un buen día, ella salió a dar un paseo.
    En unos jardines alejados, donde la niebla sería imaginaria, la joven científica caminaba por entre los caminos de hierba que habían cerca de un limpio río, cuyo sonido del agua la hacía pensar. Recordaba que tanto ella como su rival -y ex-compañero- habían cosechado un ingente número de reconocimientos públicos y premios, pero ninguno de los dos dominaba sobre el otro. Se decía a sí misma que no era lo más justo cuando, de repente, todo se volvió oscuro.
    Una niebla que no debía estar allí inundó el reducido pero bello paisaje. La joven mujer oyó unos pasos, pesados, cerca de ella, que hacían temblar el suelo. La silueta de una figura con cuernos, enorme y animalesca, se iba haciendo más clara ante sus ojos. En unos segundos, ya podía verse con nitidez: un animal peludo, con rostro de bestia aunque con facciones humanas, cuernos, y extremidades cortas pero increíblemente musculosas, se posaba de pie como un humano frente a ella, aterrorizada.
    La criatura habló en su lengua, con una voz muy grave, diciéndole que él era quien se llevaba consigo todo el mal que poblaba en un mundo conocido y por conocer, como castigo por haber sido él, en un lejano pasado, aquél que se llevara el bien por delante. Le dijo que ella era la única que podía ayudarle, ya que había adquirido una enfermedad humana, que era lo único que podía destruirle. Como favor, el buen corazón de la científica aceptó.
    Ella, los meses siguientes, los pasó trabajando arduamente en proyectos a modo de respuesta contra el que era, entonces, su enemigo. Él ganaba el doble de dinero con trabajos malévolos para las potencias mundiales más poderosas, y ella tan sólo podía hacer el bien promoviendo la biología, la química, y el resto de ciencias mediante sus estudios, de manera que perdía empleados, que se pasaban al otro bando. Su contrincante tenía un sueldo más atractivo para ellos. A ese mismo paso, todos los miembros de su familia eran asesinados encubiertamente por temas de herencia -contra lo que no podía hacer nada- o simples robos.
    Un mal día se quedó sin dinero, recursos ni empleados a su cargo: se arruinó, y todo por culpa de la maldad que la rodeaba. Pronto se volvió loca. Nadie la ayudaría. Así que la maldad se apoderó de ella también.
    Más pronto que tarde, la furia de su interior estalló y se decidió a entrar en aquella torre, de la que había dejado de formar parte, en medio de la noche, armada y con una garrafa por mano llena de gasolina. Su excusa era la justicia, pero quería venganza. A sangre fría, roció escaleras y pertas de toda la torre, asegurando un incendio en el que muchos traidores morirían.
    Cuando llegó al punto más alto, la oficina del más alto cargo, quemó también la única posible escapatoria: la puerta por la que había entrado. Cuando encontró a su víctima, ésta se había prevenido apuntándola también con un arma. Hubo un largo silencio en el cual las llamas devoraron gran parte del piso, y, sin que ellos lo supieran, de la torre.
  Rodeados por el abrasador fuego, una figura atravesó las ventanas, haciéndolas añicos, frente a ellos. Ella reconoció a la criatura que entraba en escena, peluda y con cuernos; él, tumbado en el suelo tras una dura caída, sólo la observaba horrorizado. La mujer, que tenía un aspecto afectado por la penuria, sonreía, pensando que quizá aquél monstruo haría justicia y le devolvería el favor.
   La criatura habló. Y de su boca, con dientas filados, salían las siguientes palabras:
  -Hoy, he salido de las profundidades buscando el mal, como me fue encomendado milenios atrás, cuando llegué a un infierno en el que no era bienvenido. Desde entonces, he aprendido que el mal no se soluciona con más mal, que la muerte sólo provoca más muerte. Hoy, venía por un alma malvada. Cabe decir que nuestras almas no son algo fijo, con lo que se nace igual que se muere. Nuestras almas pueden ser modificadas hacia el bien... o hacia el mal. Hoy, venía por un alma malvada, pero me llevaré dos.
    La expresión de la enloquecida mujer cambió por completo cuando la bestia se abalanzó sobre ell ay la golpeó, perdiendo ésta el sentido. Luego, pisó fuertemente al hombre en el suelo y, entre un grito ahogado, pareció entrar en un sueño del que no saldría jamás. La peluda criatura se llevó los dos cuerpos entre sus brazos y salió agitando unas alas que no se advertirían a simple vista. Se alejó hasta perderse en una difusa y oscura lejanía.
     Este sueño no sería curioso si no fuese porque yo era esa bestia.

el año



Sentada en la cama, te miró resentida, analizó lo que significaste para mí y suspiro volviendo mi mirada hacia la pared contaría mientras con el rabillo del ojo te observaba, sigues aquí… digo en voz audible, y me sonríes altanero, sí, sigo aquí y lo sabes bien, aunque ya me queda poco, también lo sabes.
Maldito engreído, no resisto más y te lanzo toda la caballería  encima, reprochándote los estrados que me causaste, tú me sonríes y me dices… sabes, me alegra saber que me recordaras por mucho tiempo.
Maldito infeliz, es lo único que pienso, mientas tú te vistes de vistes de fiesta, caminas hacia mí con esa sonrisa coqueta de hombre que se sabe el mejor, besas mi frente y me empujas a la cama, desocupas la silla y te sientas frente a mí, vamos cariño, ya pronto no me veras más. Nunca más,  desahógate y saca todo eso que vienes guardando.
Lo miro enojada, me recuesto sobre la cama en una pose, no precisamente de niña de iglesia, te miro sonreír y estirando mi mano para coger uno de los barrotes de mi cama comienzo lentamente a reclamarte por todo aquello que me trajiste, la soledad, la confusión, el miedo, la angustia, el terror, sí que trajiste un paquete completo, una que otra lagrima comienza a rodar por mi mejilla, así de a una porque es más sexi, que llorar desconsoladamente, eso de que se corra el maquillaje no me va, como dicen… más vale muerta que sencilla, me volteo abrazando la almohada, esa pose y la tristeza en mis ojos, con toques de lujuria es la foto que más uso, tu solo sonríes…
Te hablo incansablemente de lo que sentí, hasta de ese deseo de dejar de existir que me invadió tan fuertemente por ahí por julio,- tú no eres así- me dices finalmente, eres fuerte, sé que de todo esto tomaste más, siempre lo haces, tomas sin permiso aquello que no dan, que tomaste de lo que te di.
Te miro silenciosa y sonrió, soy esclava de mis palabras, y mi palabra me ata, no se puede retirar la palabra dicha, por eso es mejor callar.
La forma más rápida de equivocarse es mentir, por eso siempre digo la verdad, a no ser que me pidas mentir.
El amor no se agradece, se corresponde.
:-P Debo cuidar mis espaldas,  la información es un arma poderosa, ahora tengo respaldos, ya no confió como antes.
Disfruta lo que tienes, poco o mucho…  ya luego se verá, carpe diem.
Si no me amo yo primero, nadie lo hará por mí, mi felicidad es mi asunto y no de los demás.
Soy fuerte, más de lo que pensaba, y no necesito de dueños ni amos que gobiernen mi vida,  me basto a mí misma.
Soy especial, y hay quienes lo ven, hay quienes aman, de una forma impensada.
Cuando no queda nada, no hay nada por lo que llorar. Hay un todo
Que conquistar. Cuando estás solo, encontrar un compañero, alguien
Con quien compartir, es encontrar un mundo.
Busco grandezas pequeñas, pero no por ellas menos grandes.
I´m , I can.
Me miraste sonriente, te pusiste de pie y me besaste, sabía que podrías, sin importar lo que te den, siempre tomas, lo mejor, y aún hay más, pero está bien por ahora, yo sonrió y me sonrojo, sé a qué te refieres, pero ese camino aun lo estoy recorriendo, y de momento sólo tengo claro que valgo más de lo que pensaba y que pueden amar por lo que soy y lo que doy, sin pedir más de lo que quiero dar, el amor no es un sacrificio y ya no debo inmolarme por amor, porque ahora recio afecto a manos llenas de una forma que emociona, y de personas que jamás pensé.
También aprendiste a luchar por lo que quieres a no renunciar, no lo olvides, esta vez, no huiste, resististe el golpe y te pusiste de escudo para otros, evitaste daños que sabes que otros no hubieran resistido.
También aprendí que existen diferentes formas de amor y todas ellas hacen bien, amo desinteresadamente, te dije sonriendo, y recibo amor de vuelta.
Te sonreí, me puse de pie y te bese, te amo, crees que te volveré a ver?
NO, dijiste serió, solo soy un año, el treinta y uno a las doce, yo dejaré de existir y un nuevo año me reemplazará, sonreíste con un dejo de tristeza, una lagrima también rodo por tu mejilla, no me gusta verte llorar, me gustas altanero, engreído y caprichoso, te dijo mientras recojo esa lagrima con mi índice y la bebo… sonríes y recorres mis labios con tus dedos.
Espero que el que viene, te trate mejor, pero nunca dejes de dar lo mejor de ti, no olvides creer y soñar, aunque la vida se empeñe en demostrarte lo contrario. Y esa frase que me encanta No repetir los errores y aprovechar las virtudes está en nuestra voluntad.
Un último beso, ese con saber a adiós... y esa última mirada, la que damos cuando estamos a punto de seguir.

Más que tentación



Olvidémonos de la razón hoy… sólo una dulce y traicionera tentación, sólo por hoy juntemos nuestras almas otra vez y escuchemos a nuestros corazones...Olvidemos la noción del tiempo…de todo, sólo por hoy...

Nuestros cuerpos mutuamente se rozaban ligeramente, ella puso sus manos sobre mi espalda, y poco a poco me acercaba a sus labios para poder besarlos con delicadeza. Cada centímetro de su cuerpo me volvía loco y me atraía desmesuradamente. Las manos, acariciaban y sentían el calor de cada uno a medida que recorrían el cuerpo. La ropa interior fue cesando hasta quedar a la intemperie. Podía contemplar en sus ojos el deseo frenético que posaba ella sobre mí, y la tentación que me conlleva eso, me obligaba a romper mis esquemas y continuar… Seguí un poco más y me percaté de tus dudas… que terminaron con la tentación y me dejaron libre para continuar. En tu interior, se podía sentir ardiendo, y eso me provocaba más. Esa noche te pude encontrar desesperadamente, sentí todo tu calor sobre tu cuerpo desnudo. Tu aroma me inquietaba y me excitaba cuando estabas cerca mío. En las ingles nació el calor silencioso que solo el tacto de alguien puede sentirlo. Esa noche, nuestros cuerpos se convirtieron en uno solo.  

Perdida en Meyer

¡Eddy!
Me sentí mal por lo de Jess.  Algo me decía que ella no era agradable por cualquier tramo de la imaginación y yo estaba tratando de pensar en una manera de hacer las paces con ella. En definitiva todo lo que estaba haciendo era arruinar definitivamente la línea de la historia. Pero también estaba solitaria como el infierno, aunque  me hacía falta mi mamá, sin tener ni idea de cómo volver a casa. En verdad, a pesar de  haberme prometido  que iba a quedarme y luchar por amor,  pero todo se derrumbo.
Pensé en cientos de formas diferentes para tratar de ser como Bella. Yo no era ella. Ella arreglaría todo esto. Hasta entonces yo estaba arruinando su vida, su Ley y en breve  estaría utilizando sus ahorros personales. Yo había planeado no hacer eso, pero yo no tenía ingresos y
no  había mucha opción. Yo sólo esperaba que Bella estuviera teniendo las mismas ventajas en mi mundo como una venganza. Sólo mis ahorros personales eran mucho más que los  de ella.

Hice una mueca al pensar lo que tendría al volver, pero Bella era una buena persona. Mi charla con Charlie había ido exactamente como había planeado. Había echado ojo a la lista, cuando  llegó a la palabra serpiente, se  sobresalían sus ojos.

- Pero papá he oído que son realmente cariñosas A ellas les gusta abrazar  -- le dije.

- Bella, no es abrazar, están tratando de comerte -- Dijo Charlie con brusquedad examinando el resto de la lista.
- Realmente es como un gato grande y  largo, ya lo verás -- le dije.

Sus ojos se abrieron de nuevo.

- Bella, ¿por qué no compras un gato?  -- Charlie preguntó mirándome más optimista luego
Hice una mueca y fingí que la idea era interesante para mí. 
- Ya sabes, Bella, debes conseguir uno de esos gatitos lindos. Son muy agradables e... inofensivos -- dijo Charlie.
- Sí le --  respondí --  Supongo que podría hacer eso...
- Así es, Bella, obtén un gato bonito,  y pequeño  --  dijo Charlie, dando un profundo suspiro de alivio, me acaricio la cabeza.
- Me voy a ver el partido.

La mayoría de nuestras conversaciones terminaban  así.
Caminé fuera de la casa sintiéndome más deprimida y solitaria que nunca.
Cuando regresé esa tarde a casa,  no era un gato  lo que traía conmigo.

Es curioso cómo las cosas no siempre salen como se las había planeado. "te daré mucha carne ya verás." Le dije a mi mascota antes de entrar a casa"
-¡Papá!  -- Dije, las orejas de Eddy se levantaron. "No digas nada Eddy"
- Bella, ¿por qué un perro? Pensé que habías dicho que ibas a obtener un buen gatito? -- Charlie  había dicho exasperado mientras se frotaba las sienes.
Eddy se removió sobre mis pierna así que le solté la correa para que para explorara. Eddy se movió con cautela, olfateando la tierra como un cachorro. El corrió torpemente en sus pies, todavía un poco débil en la
experiencia de caminar conjunto.

- El es adorable papá. Los pastores alemanes son los mejores perros que hay   -- razoné  --  Ahora, si nos disculpas, no quiero que Eddy se sienta mal porque no lo quieres. El es sensible. También, tenemos que cercar el patio trasero para el.
Cogí  a Eddy y camine por las escaleras. Eddy resopló en el transporte abrupto y se quejó por la  falta de libertad.

  a Charlie murmurando sobre mí  que herede la locura de mi madre, pero no me importaba.

No era como René.  Que había tenido planes de locos.  Eddy era perfecto. Él vendría conmigo a mi tiempo. Me gustaría obtener un trabajo en deportes Newton pronto y pagar  para volver a casa. Yo también pagaría a Bella por el dinero que había usado. Estaba harta de ser sólo una estudiante. Necesita algún tipo de ingreso. Pero el fin de semana había terminado y yo no podía quedarme en casa con él. Tendría que valerse por sí mismo en el día hasta que pudiera volver, como extrañaría a mi pequeño Eddy.


Yo estaba sentada al lado de Edward de nuevo , aunque esta vez estaba ignorándolo a  él y al señor Barner esto ya era rutina, Así que me sorprendí increíblemente cuando Edward interrumpió mi ensoñación y exigió mi atención con un microscopio.
- Estamos haciendo un laboratorio, ahora vamos a clasificar a estos sectores de la célula en la fase de la mitosis  --  dijo Edward. Parecía interesado en tener que hablar o trabajar conmigo.
-Puedes ir primero, si lo deseas  -- dijo.

- Uh-huh, supongo que sabes lo mucho que he estado prestando atención a esta clase. ¿Por qué no lo haces  tú mismo?  --  Le pregunté.
 Edward me miró con severidad por un momento.
 No, no voy a hacer el trabajo para ti  -- respondió bruscamente. -Aunque entiendo que tomará un tiempo para que tú puedas encontrar las respuestas.
Me fulminó con la mirada. Hubiera sido más fácil estar enojada con él si no fuera tan hermoso. ¿Quién hubiera sabido que él era un puto? Dos pueden jugar a este juego.
-       Muy bien -- le dije  
Saqué Crepúsculo de mi bolso y  se lo tire. Los ojos de Edward  sobresalían cuando se dio cuenta exactamente lo que este libro tenia  se inclinó más hacia delante para tratar de mirar.
-      La primera es Profase, la segunda es Anafase y la tercera es la interface. Supongo que puedes trabajar los dos últimos como el genio grande que eres, le respondí sin siquiera molestarme en tocar el microscopio. Con mucho cuidado puse el libro de nuevo en mi mochila y negué con la cabeza,  cuando estuvo a punto de llegar a mi bolsa para recuperarlo. Tendría que encontrar un buen lugar para esconderlo mientras yo dormía.
Edward rápidamente miro las diapositivas de mal humor al  comprobar mis respuestas.

Suspire  de alivio cuando vi que había llamado las tres primeras diapositivas  en correcto orden. Completó los dos últimos en un par de segundos lo que nos dejaba nada que hacer por el resto de la clase.

- Podrías por lo menos intentarlo  -- dijo Edward finalmente. -- Entiendo que no quieres  estar aquí. Sin embargo, la pereza no es una cualidad admirable.
Mis cejas se dispararon en la frente, y miré a Edward con incredulidad. Todavía no me miraba a mí, simplemente miraba al frente en la pizarra. Sus palabras me molestaron y despertaron mi ira. Aunque no tuve la oportunidad de responder antes porque el Sr. Banner descendió sobre nosotros.
- Por lo tanto, Edward, no crees que Isabela debe tener la oportunidad con el microscopio  -- preguntó el Sr. Banner.
Edward levantó una ceja perfecta antes de responder.
- Isabela identificó las  primeras tres. A pesar de que parecía que luchaba con la Prometa fase y no estaba al tanto de la reacciones específicas que se producen en esta fase.

El Sr. Banner me miró rápidamente. Mire mal a Edward que con indiferencia  parecía estar hojeando un libro como y me dejó a la deriva para dar explicaciones.

- ¿Entiende usted el proceso de Prometa fase ahora? -- Preguntó el sr Banner.

-S-seguro - tartamudeé.

El Sr. Banner m esperaba para qué le respondiera más profundamente. Lo miré sin comprender.

- Se trata de las babas?  -- Le pregunté.

 Edward soltó una risita que  era tan baja que el Sr. Banner no pareció oírlo.
- No, no se trata de sustancias pegajosas. Te voy a dar esta noche tarea extra por ello,  Señorita. Swan -- dijo El Sr. Banner cuando se alejaba de la mesa.
- Eres tan malo Edward. Quiero decir que sé que eres un vampiro vegetariano y todo. Pero tú estás seriamente mal. Dime, si traigo un poco de agua bendita, ¿puedes al menos fingir que funciona? Me parece muy catártico.
Me pareció ver una sonrisa creciente, estaba satisfecho de sí mismo. Supuse que estaba muy complacido con su propia forma particular de recuperación. Por Dios.
-      Tal vez deberías prestar más atención a tu trabajo en la escuela  -- dijo Edward mientras hojeaba un libro sin darme mirada.
Preste atención por  primera vez. Nunca más en años querría saber sobre la mitosis celular. Yo era una idiota en la necesidad desesperada de escolaridad.

Edward no respondió, aunque yo realmente deseaba que estuviera buscando una  pelea. Tal vez otro post-efecto de las hormonas añadido en mi encarnación en la adolescencia. Fiel a su palabra, el Sr. Banner me dio a leer varios capítulos de la noche y muchas preguntas que tenía que responder. Me fulminó con la mirada al entregar el papeleo. Tenía  la ligera idea que disfrutaba dándome trabajo extra.

Ambivalencia (segunda parte)

Mi mirada quedó perpleja, cuando después de tanto tiempo, nuestros destinos se volvían a cruzar jugándome a mí una mala pasada otra vez de la vida. Mi situación, incómoda, fue aumentando cuando se acercaba hacia mí. Pude percatar su mirada en mí, y en ese  momento su andar se volvió más rápido hasta que se posa enfrente de mí. A mi cabeza, sólo venían pensamientos que desgarraban mi corazón cada vez que se ivan presentando en mi cabeza. La única razón por la que le dirigí palabra, fue su intento de meter tema de conversación, como un amigo, que para ella yo era. “Amigo”… un concepto que me termina corrompiendo el alma. Mis pensamientos sobre ella no estaban preparados para una relación de amistad. Cada  palabra que salía de su boca era veneno que entraba en mí, envenenando mi cabeza. Sus pobre idea de cómo me sentía y como no podía entender mi situación, hacían que me sintiera peor. No tuve más remedio que terminar de alguna manera con aquella conversación llena de infamias, me destrozaba el hecho de hacer como si no hubiera pasado nunca nada entre ella y yo. Mi marcha fue rápida y mi cambio de tema ingenioso, para poder despedirme de ese tormento.