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martes, 29 de noviembre de 2011

Perdida en Meyer

EDWARD!
Él estaba aquí. Este era el lugar donde yo estaba destinada   estar y yo podía sentir directamente a mi corazón latiendo desbocado, y se extiéndase por todo mi cuerpo. Hice todos los deberes obligatorios. Fui a la oficina. La Sra. Cope estaba allí para observar y darme mis papeles. Su pelo rojo se balanceaba graciosamente mientras hablaba  apresuradamente. Me quedé mirando a mí alrededor con ojos de halcón tratando de atrapar una de las primeras imágenes de la escuela en la cual había deseado estudiar.

Me enviaron a la parte  final de la clase del  Sr. Mason. Bella se  incomodó de tanta atención. En cambio Puedo  asegurar que me gustó mucho,  inclusive me encantaba  este día. Aunque yo sabía lo que iba a
suceder. Todos los estudiantes boquiabiertos con expresiones, y mandíbula floja de la curiosidad, y haciéndome preguntas estúpidas  una y otra vez.

Después tuve Trigonometría, inglés y Español. Yo estaba  empezando a impacientarme, hasta que al fin conocí a ambas  chicas, Ángela y Jessica. Después de haber encontrado a mis dos amigas al instante me sentí más
cómoda y a gusto. Yo sabía que estaba a bien encontrar a  alguien con quien  pasar el rato.
Jessica tenía luces en su  cabello castaño, rizado y una  insulsa e insípida  expresión que constantemente me canse de responderle cada una de sus preguntas.


 Pero todo  fue  más difícil durante el almuerzo, sin embargo, no podía quitarme de la cabeza una cosa, Edward. Mi cabeza dio vuelta con impaciencia. Mis pensamientos no se  pudieron resolver. Allí  estaban, los vi sentados en el extremo opuesto de la cafetería. ¿Cómo me había perdido su entrada?, yo no lo sabía. Sin embargo, se sentaron, como cinco ángeles, entre el mar de los mortales. Yo quería esconderme  de su belleza, pero era como una luz de gloria, que brillaba fascinante para  mí. Uno en particular me llamó la atención. Ahora sé que tenía que preguntar, "¿Quiénes son?" Pero yo estaba tan perdida mirando
que no podía ayudarme a mí misma, gracias a  Edward. Él estaba allí. Su pelo de bronce ingeniosamente  en mal estado alrededor de su rostro pálido, perfecto. Sus pómulos altos fueron muy bien moldeados, y sus ojos oscuros y negros,  estaban aburridos y desinteresados en su entorno. Él olía a desprecio.

- Ese es el Cullen - dijo Jess cuando se dio cuenta de la dirección de mi mirada.
 Al igual que en el libro, Edward miró hacia arriba. Miró primero a Jessica, luego a mí, luego se retiró rápidamente. Yo sabía que iba a venir. Yo sabía que él acababa de ver a Bella como cualquier otro mortal no valía la pena. Sin embargo, aún me dolía  su mirada. Me dolió, porque yo lo amaba, durante tanto tiempo que me sentí  rechazada.
Jessica y Ángela empezaron a hablar de ellos. Sin embargo, yo no me atrevía a preguntar o animar la conversación. Todo lo que podía hacer era mirar  su perfección. Todo lo que podía pensar era en lo increíble que todos eran, y cómo no podía esperar a ser uno de ellos. Mi espíritu sólo se mantuvo fuerte a sabiendas de que, en la próxima clase  iba a venir. Traté de no pensar en nada, solo en mis amigos. Si yo me detenía a pensar en él, solo me darían  ganas de llorar. Una parte de mi estaba pensando queautomáticamente el  sabría que yo era diferente. Eso me encantó.

Ni siquiera él mismo sabía porque de muchas maneras, yo sabía  su verdad. Solo yo sabía en este lugar, cuál era su verdadero yo.


 Ángela me mostro  la Biología. Como era de esperar, dejó que me sentara en el fondo. Sólo había una mesa libre junto él. Pasé por el pasillo con mi permiso, al igual que Bella había hecho y espere  el momento en que Edward  se alterará gracias a mi esencia.
Debo haberme equivocado, porque estaba sentado, tranquilo y sereno en su asiento, sin prestar ninguna atención  o reparo en mí.
El Sr. Banner firmo mi hoja y me fui a sentar junto a él.
Todavía no estaba reaccionando  o reparando en  mí,  en lo absoluto.
¿Era mi olor fuerte? ¿No era yo hoy irresistible?

Por lo menos no puede escuchar mis pensamientos, me dije. Lo miré mientras miraba hacia abajo en su libro, ignorándome por completo. Esto  estaba pasando como tenía que ir. La frente arrugada por la frustración. Se suponía que debía estar tratando de no matarme ahora mismo. No que  quisiera   matarme, más bien fue un acontecimiento  óptimo, pero se supone que esto era lo que tenía que pasar, que demonios está pasando.
Él ni siquiera se  veía  incómodo. Se suponía que  debía repugnarle mi perfume, tenía que querer chuparme la sangre, y luego irse a pasar el rato.
Denali, pensé. ¡Estúpido vampiro! ¿Por qué no haces lo que supone que debes hacer?

Lo miré una vez más. Por último, vi algo parecido a él. Sin embargo, no parecía  que estaba tratando de matarme. Parecía completamente
asombrado.

Dios mío, pensé, puede leer mi mente, después de todo... Y luego  me miró como si realmente quería matarme. Y no en el buen sentido, tampoco. Pero no podía dejar de mirarlo sin tener en cuenta, por qué. No, es que Edward estaba divinamente hermoso. No se trataba sólo de que pareciera la estatua de un dios griego, sexy, extremadamente sexy diría yo. No sólo era vergonzoso, ycompletamente encantador  mirarlo cada segundo de cada día. No es sólo  lo que yo había estado tratando  de imaginarme en mi cabeza durante años, y había estado esperando ansiosamente para finalmente reunirme con él,  desde que camine por esa bendita puerta.
Es que él era cien veces mejor  de lo que la imaginación pudo crear, más bien mi imaginación lo hacía lucir patético, más bien mi imaginación era patética. Me quejaba siempre por la forma en que Bella, se había puesto en relación con Edward. Yo pensaba que era porque le faltaba la confianza. Que era simplemente muy humilde y consciente de su belleza.


 La verdad es que Edward era  brillante, el color del fuego en un mundo que estaba oscuro, pálido y húmedo. Era como verlo por primera vez. Cada vez que mis ojos no estaban con él, me sentía como si el mundo era un lugar mejor. Cada vez que lo miraba, mi entorno se convertía en
brillante y alegre de nuevo. Fue glorioso. Ahora entiende lo difícil que fue para Bella a dejarlo  de ir, y realmente pensar en otra cosa. No sé cómo lo hizo, porque era imposible de ignorar.

Incluso cuando él estaba mirándome con furia. Me di cuenta que él no tenía sed. Aunque tenía los ojos negros como el carbón, no me miraba como si yo fuera algo de comer. Él me miraba como si yo fuera la única persona que podría destruir todo lo que le importaba. Y en su   evaluación, tenía razón. Yo sabía todos sus secretos. Yo era  la que sabía lo que él, y el resto de los Cullenno querían  que nadie supiera. Yo era peligrosa, porque sabía lo que realmente eran.

A medida que estos pensamientos se agolparon  en mi mente, me acordé de que estaba demasiado a la  vista. Cada vez más agitada, como yo pensaba en las cosas que se suponía que no debía saber.
Sí, pensé, sé que estás sediento porque tú estás tratando de ayudar a Jasper con su autocontrol. Sus ojos se abrieron un poco y tuve una sensación breve, culpable de satisfacción. Bella siempre había estado tratando de averiguar los secretos de Edward, tratando de mantenerse al día con él, pero siempre se quedaba atrás. Yo no. Yo sabía todos sus secretos. Era él quien estaba en la oscuridad y en la  confusión. Ahora su expresión me estaba asustando, me estaba mirando raro y estaba torciendo su cuello. Melanie no te asustes todo está bien.
Yo no voy a decir a nadie lo que eres. Lo juro.  Volvió a poner sus ojos lejos de mí con disgusto.  Esto era vergonzoso para mí, traté de escuchar la intervención del profesor. Fue una tarea inútil. Como se podía prestar atención, con un furioso y enojado Edward a mi lado. ¡DIOS! se veía irresistible. 
Me imaginé saliendo al pasillo con él,  mientras él me metía en el cuarto de las escobas, y me ponía contra la pared, con los brazos fríos y, fuertes empujando mis hombros hacia atrás, mientas me besaba ferozmente.

- ¡Uy!, lo siento Edward, pensé. - Yo no podía creer que acababa  de  tener una loca fantasía  como esa, al lado del mismito Edward, mientras él podía leer mi mente, recuerdo como odiaba a Jessica por eso, y creo que ahora me estaba odiando a mí. Creo que me asusta como me está mirando, como si en cualquier momento quisiera arrancarme la cabeza ¿Cómo pude ser tan estúpida? Yo no soy Bella, no pensamos igual o sea, no tenemos el mismo don.

lunes, 28 de noviembre de 2011

La gota que no colmo el vaso pero acabo en mi boca


Y siguiendo el juego aquí dejo mi relato de la historia propuesta por Cuiri, seguida por trysha y continuada ahora por mí.



¿Duda? Una simple palabra que sin embargo cuando es conjurada lleva a un sinfín de emociones y cosas que por lo general terminan mal. Pero quien te provoca ese sentimiento es quien puede disiparlo.
Te observo fijamente como terminas de consumir la vida de aquel ser, en apariencia inocente, muerdes con fuerza su cuello hasta que la última gota resbala por tus finos y deliciosos labios. ¿Duda? Te veo y es lo único que puedo sentir, en esto que se supone que se marchito hace años y con el paso del tiempo. Sin ti ya me había acostumbrado a mi oscuridad, sin ti ya me había acostumbrado a estar rodeado de sombrar pero ese intruso asalta mi corazón sin aviso… ¿duda? Una emoción que desearía jamás en la vida haber conocido porque ahora que te tengo un sinfín de preguntas asalta mi mente.
¿En dónde estuviste todo este tiempo?
¿Mi nombre es el único que tus delicados labios han pronunciado?
¿Aun tengo el derecho de decir “eres mía”?
¿Aun puedo… permanecer a tu lado?
Detesto esto, detesto sentir que ya no puedo encajar en las sombras, me enseñaste a convivir con la luz, con tu luz pero ahora me siento incapaz de regresar a aquel oscuro y frio lugar. Estás voces ¿de dónde vienen?, mi corazón se siente inquieto… y tu presencia solo empeora las cosas… por favor no digas nada, no pronuncies mi nombre de esa manera tan dulce que solo tus labios conocen… no termines por condenarme al infierno sabiendo que aun estaré aquí por un buen tiempo.
Te acercas a mí lamiendo ese fino hilo de sangre que sale por la comisura de tus labios. Mi corazón comienza a formar emociones que desconocía y algo peor que la duda surge en mí, esa palabra que arruinara todo, esos malditos “celos”.
Sellamos nuestras bocas en un beso que se vuelve más y más apasionado, aquella esmeralda en tu mano es prueba de que estaremos juntos para siempre pero… ¿nuestro “siempre” tiene un límite? ¿Es algo efímero como las vidas que arrebatamos cada noche? Sin saber aun estás respuestas prefiero ahogarme en tu dulzura y sofocarme con tus labios, dejare que todo siga su curso, me preocupare mañana… si, mañana seguiré torturándome contigo.
Cuando abro los ojos una indudable verdad se hace presente. Me incorporo buscándote pero me encuentro solo en la gran cama de sabanas negras. Te has ido, ¿acaso has vuelto a desaparecer?, no me hagas esto… la duda crecerá en mi corazón si te marchas así, dame una señal, una pequeña para saber que esto llevara a algún lado y no es solo una quimera.
Me arreglo y emprendo un viaje al exterior aprovechando que las sombras están en su punto máximo, mis alias, cuanto las he extraño mis amadas sombras. Doy vuelta en el callejón hacia la derecho y lo observo… soy testigo de la escena más horripilante que haya presenciado, más que un cadáver, más que una vida acabándose… inconscientemente llevo la mano a mi pecho como si de esta manera detuviera el dolor que crece en él… no puede ser verdad… dime que es mentira, júrame que solo es una ilusión, que mis ojos me engañan, que estoy soñando.
Sueltas aquellos labios y te volteas al sentir mi presencia pero no haces nada… ¿Cómo es posible que me dejes así? Hazlo… ¡rápido! Apenas puedo contenerlo, ¡HAZ ALGO!
Y como si de una bestia se tratara me abalanzo sobre ese incipiente animal que te sostenía por la cintura, la ira me ciega, los celos me controlan, la opresión en mi pecho se hace mayor. Quiero destrozar, destruir todo y enterrarme en la más profunda oscuridad… incesantes lágrimas caen por mis mejillas y el dolor aumenta cuando me detienes. Te miro sin comprender, intento hilar algunas palabras pero mi cuerpo es inútil… ¿Qué demonios me pasa?... acaricias mi rostro como si fueras mi madre y me apartas de un certero golpe arrojándome contra la pared del callejón, había olvidado por completo tu fuerza.
Mi mente es un caos, mi cuerpo no se mueve, no comprendo, si no me amabas porque me enseñaste que hay un mundo de luz… si no me querías porque… tomaste mi mano y me sacaste de las sombras. Me incorporo despacio y observo como abrazas a ese hombre, ambos se mantienen en su posición, esperando alguna reacción de mí… esto no puede ser, porque estás…
-¿Por qué estás con mi hermano?-
No… no debo llorar… malditas lágrimas que me traicionan ahora… ya basta… esto es demasiado, es demasiado cruel incluso para una existencia como nosotros, ¿acaso no tenemos derecho a enamorarnos? ¿Acaso existencias como las nuestras no tienen derecho a la felicidad? La opresión en mi pecho es mayor y mi vista comienza nublarse, siento tu cálida mano en mi mejilla, siento tu respiración en mi oído y unas palabras… que quedaron grabadas en mi mente y mi alma antes de que me rindiera a la inconsciencia.
“estarás mejor cuando me vaya”

Y al despertar (10 final)


Me incorpore agitado y con la respiración entrecortada, me lleve las manos a la cara mientras lloraba amargamente. Cuando logre calmarme me percate que estaba en mi habitación, me levante despacio y baje a la cocina, mis padres estaban discutiendo como de costumbre, era la misma pelea que escuche la mañana en que decidí acabar con todo.

-¡tu quisiste tenerlo, si fuera por mi hubiera abortado!- ¿así que ahora es mi culpa?- subí a cambiarme ropa y tomé unos cuadernos guardándolos en el bolso, baje las escaleras corriendo y fui a la cocina sonriendo- ya no tienen que discutir por quien se queda conmigo, en cuanto termine cuarto medio, pienso irme de la casa- ¿Qué…?- mis notas son buenas y el profesor dijo que fácilmente podre conseguir una beca para estudiar, gracias por haberme cuidado, ahora soy lo suficientemente fuerte para valerme por mi cuenta-

Sonreí ante la cara de desconcertados de mis padres y me fui hacia la escuela. Aun me dolía cuando los escuchaba decir esas cosas pero Sebastián tenía razón, ya es hora de que avance y deje de atormentarme por cosas que no me conciernen. Observe el cielo sonriendo.

-gracias Sebastián-

El día en el liceo fue agotador, solo me faltaba medio mes y acabarían las clases, hable con la orientadora del liceo y de acuerdo a mis notas y mis intereses ambos coincidimos en una universidad a la cual podría postular a varios beneficios, entre ellos, estudiar gratis, alimentación y un lugar donde quedarme, lo único que debía pagar era la matricula pero no sería difícil conseguir un trabajo durante el verano.

En la puerta de la escuela me despedí de mis amigos y regrese a casa, no mentiré diciendo que todo estaba perfecto porque aun me quedaba mucho por hacer para lograr mis metas y comenzar a tener una vida sin arrepentimientos ni culpas. Y todo se lo debí a Sebastián y Alice… no se que hubiera hecho sin ellos. Una solitaria lágrima cayó por mi mejilla.

Los meses siguientes fueron difíciles, conseguí un buen puntaje para postular a la universidad que escogí, logre reunir el dinero para pagar la matrícula y lo más importante, al fin me marche de la casa de mis padres, ni siquiera me miraron cuando me fui pero debía acabar las cosas bien, abrace despacio a mi mamá.

-gracias… por haberme tenido…-

Esa fue la última vez que los vi, no mantengo correspondencia con ellos pero estoy bien. Un poco nervioso de comenzar mi primera clase, poco a poco comienzan a llegar mis compañeros, suspiro pensativo mirando por la ventana, aun si fuera en un sueño, desearía volver a verlos. Siento unos pasos que se detienen a mi lado pero continúe observando por la ventana.

-¿podemos sentarnos aquí?- claro- respondo sin mirarlos- no tienes que estar nervioso, también es nuestro primero año, mi nombre es Alice y él es Sebastián, gusto en conocerte-

Me voltee rápidamente sin creer lo que mis ojos me mostraban, ambos estaban ahí frente a mí… en una versión más joven pero estaban ahí, los abrace fuertemente mientras lloraba, Alice soltó una risita.

-que reacción tan extraña, eres divertido- me sonroje al darme cuenta de mis acciones- lo siento mucho, yo…- Sebastián sonrió acariciando mi cabeza- espero que nos llevemos muy bien- si- sonreí, Alice nos abrazo a los dos- desde ahora en adelante seremos los mejores amigos- Sebastián se rio- no exageres gatita- malo-

Volví a sonreír mientras lloraba, aun si fuera una jugarreta del destino estaba muy agradecido de volver a verlos. Estaba muy agradecido de haber tomado las decisiones correctas y tener el valor para continuar aun con todo lo malo que había vivido.

Había estado en una pesadilla que luego se volvió un triste sueño pero finalmente desperté y por fin voy a comenzar a vivir.

Un Amor Pendiente 6


Mitsui tiene novia

Salieron tranquilamente de la heladería, Mitsui permanecía silente y pensativo, no lograba sacarse de la cabeza lo relatado por Emi.

Caminaron en silencio los jóvenes, Emi notaba un poco extraño a Mitsui y le quiso preguntar qué le ocurría:

- Hisashi, te noto un poco pensativo, ¿Qué ocurre?

- No, no es nada- dijo el chico de ojos azules riendo forzosamente para negar lo dicho por Emi

- Que bien, por un momento creí que estabas molesto

- No, no tengo motivos para estarlo, al contrario, estoy muy feliz de verte- dijo el chico haciendo que la muchacha se sonrojara

De pronto la plática fue interrumpida por una voz que juguetonamente decía

- ¡Hisashi!

Emi y Mitsui miraron hacia quien les hablaba, era una chica de cabello negro y pequeños ojos azules.

- Akari, ¿Qué haces aquí?- dijo Mitsui dirigiéndose a la chica

- Bueno andaba de compras con unas amigas, pero las muy desleales se fueron porque se aburrieron.

- Eso debe ser porque eres demasiado impulsiva a la hora de comprar, una vez que comienzas, no paras- dijo Mitsui sonriéndole

- Eso es cierto. Hey, no me vas a presentar a tu amiga- dijo la chica de ojos azules

- Ah, es cierto, mira, Akari, ella es Emi- dijo Mitsui señalando a la chica de ojos color miel.

- Mucho gusto- dijo Akari

- Y Emi, ella es Akari, mi novia- dijo el chico de ojos azules

Emi se sorprendió mucho, no pensó jamás que Mitsui tuviera novia, la frase “mi novia” repercutía en su cabeza

- M… mucho gusto- dijo Emi sonriendo forzosamente

- Bueno y ¿a dónde iban?- preguntó la novia de Mitsui

- Pues, iba a dejar a Emi a su casa- dijo Mitsui rascando su cabeza

- Vaya que lastima, al verte creí que podrías ayudarme con estas bolsas que están muy pesadas- dijo Akari un poco decepcionada

- No se preocupen, yo puedo ir sola a casa, la estación está muy cerca, ustedes vayan tranquilos- dijo Emi mientras sonreía

- Que amable eres, hasta luego, fue un placer conocerte- dijo la chica de ojos azules con una sonrisa en el rostro

- ¡Pero Emi!- dijo Mitsui, ya que no quería dejarla ir sola, no se perdonaría si algo le ocurriera, ya demasiado pesar sentía con lo que le había pasado hace un tiempo

- Amor, ella dijo que podía ir sola, ya vamos- dijo Akari mientras tomaba la mano de su novio

- Tu novia tiene razón Hisashi, yo puedo ir sola, adiós, nos vemos- dijo la muchacha sonriendo

- Como quieras, hasta pronto- dijo Mitsui mientras veía alejarse a la chica

- Hisashi, amor, ya vamos- decía su novia tirando de la mano del número 14 de Shohoku quien al fin reaccionó

- Eh, si, vamos- dijo Mitsui aún con Emi en su cabeza.

Emi mirando por la ventana del metro estaba sumergida en sus pensamientos.

- Hisashi tiene novia, vaya nunca pensé que tendría, bueno de que me extraño, Hisashi es un chico muy simpático y atractivo, ese corte de cabello lo hace ver un poco más maduro, su mirada a cambiado, ahora proyecta seguridad, eso me hizo sentirme protegida, ¡es hermoso!- pensaba la chica sonriendo emocionada- Pero que estás pensando Emi Sendoh, él tiene novia, no deberías estar pensando tanto en él- pensaba ahora la chica sonrojada al darse cuenta de lo que estaba haciendo

Mitsui acompañó a su novia hasta la estación ya que no estaba de ánimos para llevarla hasta casa lo que molestó profundamente a la chica

- ¡¿Porqué no puedes acompañarme?!, acaso no pretendías llevar hasta su casa a tu amiguita- protestó la chica muy molesta

- Si, pero…

- ¡Pero qué!- dijo Akari furiosa

- Al diablo, no tengo ganas de pelear, menos contigo- dijo Mitsui mientras se alejaba de la estación

- ¡Hisashi!- gritó la chica que era observada por la gente que había en el lugar

Mitsui se retiró con la mirada perdida pensando en Emi.

- Demonios, ¿En qué rayos estaba pensando cuando la golpee?, además jamás le pegué a una chica y justamente fue a Emi, ¿Cómo fui tan estúpido?, ¿Cómo no la reconocí?, no puedo decírselo, ella me odiará, jamás querría que me odiara, menos ahora que está de vuelta en mi vida. ¡Que estoy diciendo!, estoy pensando como si quisiera… reconquistarla. ¡No!, tengo novia, ella me quiere mucho y yo… y yo… bueno me cae muy bien y me ha demostrado que me quiere. En realidad nunca volví a querer a una chica como quise a Emi, ella es diferente a las demás, además está más bella de lo que era en primer año. ¡Basta Hisashi Mitsui!, deja de pensar en ella, estás siendo infiel de pensamiento, no debes hacer eso.- se decía el muchacho mientras movía la cabeza de un lado a otro.

Al llegar a su casa, Mitsui tomó un baño para relajarse, sacó una bebida del refrigerador y se dirigió hasta el teléfono, buscó en una pequeña agenda el número de teléfono de la casa de los Sendoh, al encontrarlo lo marcó para llamar a Emi.

- Buenas noches, habla con la casa de la familia Sendoh ¿Qué se le ofrece?- Dijo una mujer madura

- Buenas noches, ¿se encuentra Emi?- preguntó Mitsui

- Si, ¿De parte de quién?- dijo la mujer

- De parte de un amigo- contestó Mitsui

Emi se encontraba en su habitación aun pensando en Mitsui, cuando de pronto entra su madre y le dice:

- Hija, tienes una llamada

- ¿Quién es?- pregunto la muchacha

- No sé, dijo que es un amigo- respondió su madre

- Está bien- dijo Emi mientras recibía el teléfono

Su madre salió de la pieza, entonces la chica habló.

- ¿Quién es?

- E… Emi, hola soy Mitsui- dijo el chico de ojos azules un poco nervioso

- ¡Hisashi!, hola de nuevo, ¿Qué se te ofrece?-dijo la chica un poco sorprendida

- Bueno, yo… quería saber si habías llegado bien a casa, me quedé muy preocupado por ti - dijo el chico un poco avergonzado

- Hisashi, estoy bien, gracias por preocuparte- dijo la chica riendo

- Es que, yo te iba a ir a dejar a tu casa, pero Akari llegó de improviso, verás ella es un poco mal criada y siempre se sale con la suya, lamento no haber podido acompañarte- dijo Mitsui disculpándose

- No tienes porqué disculparte, además ella es tu novia, yo sólo… soy tu amiga- dijo cabizbaja la muchacha

- Si, ella es mi novia…pero tú eres… muy importante para mí- dijo Mitsui ruborizado

- Hisashi- dijo Emi sorprendida

- Bueno, te dejo, buenas noches que estés bien- dijo Mitsui nervioso y cortando repentinamente el teléfono

Ahora Mitsui estaba completamente avergonzado, se dirigió rápidamente hacia su habitación y pensaba

- Demonios que me está pasando, porqué me puse tan nervioso al oírla en el teléfono, porque pienso tanto en ella, porque siento terror al pensar en cuál sería su reacción al enterarse que yo fui uno de los tipos que la golpeó, ¡porque porque porqué!- decía el chico en voz alta, cuando de pronto pasó un pensamiento fugaz por su cabeza:

- Quizás nunca la olvidaste y sigues enamorado de ella

- ¡No!, eso no puede ser posible, yo tengo novia, y además a Emi no la vi durante dos años, no se puede amar aun a una persona después de tanto tiempo- se decía a si mismo Mitsui, pero su inconsciente replicó:

- Claro, tienes novia pero no la quieres lo suficiente, recuerda que te insistió tanto que debiste decirle que si

- Bueno, pero nadie me obligó- decía ahora Mitsui

- No, pero en el fondo sabes que no quieres a Akari, acaso no es cierto que jamás te pusiste tan nervioso al hablar con ella, cosa que si te ocurrió con Emi, no lo niegues Hisashi Mitsui

- Bueno, está bien, por hoy ganas- se dijo a si mismo Mitsui mientras quedaba rendido por el sueño.

Primer intento (by Lady Bella)

Cerezos en flor.
Caen los pétalos rosados.
¿Vidas perdidas?

La fría gota de lluvia que ahogó mi ser

Intento de continuación de la historia de Ciuri  y extiendo la invitación a otros miembros para continuar este interesante desafío.




Miro ahora esos profundos ojos verdes, que acechan desde el otro lado de la calle, cazadora grácil y mi maestra, no puedo evitar recordar nuestro primer encuentro, hace tantos largos años ya, yo un joven e ingenuo, ahora lo sé, que caminaba ese día asustado por un fenómeno de la naturaleza sin explicación, el sol se volvía negro y cuando la oscuridad me envolvió por completo, ahí en medio de las sombras tu delicada silueta se deslizó junto a mí, sentí tu presencia y en la oscuridad reinante vi el refulgir de esas esmeraldas, convertidas desde ese día  en mi sol,  me miraste dichosa y comentaste a nadie que hacia tanto que esperabas poder salir fuera sin que fuera de noche, me sonreíste entusiasmada y tomaste mi manos, no le temas a las sombras dijiste, muchas cosas buenas existen en la oscuridad, y tras ese primer encuentro desapareciste,  consumida por las sombras, te fuiste con ellas cuando la luz hizo su aparición, ese día perdí mi miedo a la oscuridad y gané el secreto deseo de una vida eterna a tu lado, aunque en ese momento no tenía idea de que podía ser así.
Una noche te volví a ver caminabas por las callejuelas del pueblo, me miraste y me sonreíste, nos encontramos varias veces, antes  de que yo ingenuamente llegara con un anillo a tus pies, rodilla al suelo y mirándote a los ojos, te pedí que fueras mía, me sonreíste y recitaste un trozo de la biblia, “Por eso el hombre dejará a su padre y a su madre, y tiene que adherirse a su esposa, y tienen que llegar a ser una sola carne”. Génesis 2: 24, ¿Estas dispuesto? Preguntaste, y sí respondí yo, tomaste el anillo y lo pusiste en tu mano, ahora llevabas una tercera esmeralda, me puse de pie y te bese, tu besaste salvajemente mi cuello, hasta que sentí tus filosos colmillos, cuales dagas atravesar mi cuello, luego extendiste tu brazo y lo cortaste, bebí por impulso tu sangre, liquido de vida que inundaba mi ser, sentía mi cuerpo en llamas y la oscuridad se expandía en mi, consumiente los últimos despojos de mundana humanidad que me quedaban, pero en mi caso ya nunca habría oscuridad, porque tus ojos son mi sol.
Un frenesí de dolor y pasión  acompaño la metamorfosis, en mi angustia solo recordaba que tu estarías conmigo siempre.
Y eso es algo que así será porque tiempo es lo que nos sobra, Dios que te vez bella cuando cazas, mi último pensamiento frente a tus ojos y también me uno a la cacería. 

Tuya?

No hay plazo que no se cumpla, ni deuda que no se pague, y eso también se aplica los miedos, por más que corrí, que procure esconderme, una vez más me diste alcance, juro que pensaba que ya era libre, que había tenido suerte  y te habías olvidado de mi, pero nuevamente veo tu marca en mi puerta, señalándome como tuya… - no lo olvides-  dijiste una noche en la que nos embriagamos de pasión-  eres mía y lo serás para siempre, aunque creas que no estoy, aunque no me veas, siempre serás mía-  pero que ingenua fui al creer que tus palabras se las llevaría el viento, ahora recuerdo que ese también trabaja para ti.
Corrí, nadé, volé cambie  mi nombre, pensé ingenuamente que podría rehacer mi vida, perdí todo y mas, perdí hasta lo que no sabía que se podía perder, y en ese errático huir también me perdí,  ahora que te vi mirándome al cruzar la calle, sé que el tiempo de hacer frente a los miedos ha llegado.
Recuerdo aun con estúpida emoción,  cuando nos conocimos, parecías un ángel desvalido, un ser mitológico fuera de este mundo, quise curarte y me deje cubrir con tu luz, me acariciaste, me diste un nombre y me tomaste por tuya, para luego aplicar los más despiadados castigos, sádico, eso es lo que pienso de mi ángel ahora, y además, ahora recuerdo que los demonios también son seres fuera de este mundo
Pero el terror me gana y corro como loca hacia donde me siento segura, a suplicar auxilio, ya no creo en ángeles, ahora solo en demonios y hombres, un demonio hermoso y dulce, sigue siendo un demonio, y cuando un demonio te hace suya solo te salva el pertenecer a otro, huyo del viento, y me sumerjo en el mar, que sea el destino el que decida si he de enfrentar esto ahora, o en otro tiempo y lugar.
Los demonios nos vienen a nuestra medida, sino no serian nuestros

Gracias niño genio, al final y aunque no quieras siempre terminas siendo mi Ángel Guadian.

Y al despertar (9)


Cuando desperté me percate de dos cosas, la primera, Sebastián dormía profundamente mientras me abrazaba, aun podía verse el recorrido que hicieron las lagrimas por sus mejillas hasta su cuello, y segundo, el cielo que lograba ver a través de la ventana tenía un extraño color rojizo. Me levante con cuidado y vi que ya era medio día, solo tenía un día y medio para encontrar la salida pero francamente no me interesaba. Observe que el gatito dormía sobre Sebastián, acaricie su cabeza despacio y me observo, caminando hacia mí para lamer mi mejilla. De seguro Alice no quería dejar solo a Sebastián, por eso el gatito se había quedado. Yo tampoco quería dejarlo, ni mucho menos después de todo lo que había ocurrido.

El gatito se quedo en mis manos observándome fijamente, me percate de que Sebastián se estaba despertando y se incorporaba somnoliento, tenía unas ojeras y los ojos un poco hinchados de tanto llorar. Lo observe preocupado y el gatito trepo por su brazo hasta su hombro y lamio su mejilla, Sebastián acaricio su cabeza mirándome.

-perdóname por esto… hemos perdido tiempo valioso para que encuentres la salida y- no digas tonterías, lo que paso… es más importante que cualquier cosa… deberías dormir un poco más- no… te sacare de este lugar… era lo que deseaba Alice…- entonces… déjame preparar el desayuno, tienes que comer algo- Joshua- ve a ducharte- tome al gatito con cuidado y lo coloque en mi hombro- te esperaremos en la cocina- gracias Joshua…-

Prepare algo rápido y le di de comer al gatito. Me quede unos segundos en el sillón pensativo, escuche los pasos acercándose por el pasillo y me voltee. Sebastián se sentó a la mesa sirviendo el café para los dos. Lo observe preocupado.

-¿estás… bien?- me duele la cabeza- te traeré una pastilla- están el baño, en un frasco blanco- si-

Me apresure en ir y revise el botiquín que estaba fijado a la pared. Finalmente di con el frasco blanco y lo abrí agitándolo un poco para que callera una pastilla en la palma de mi mano, me observe en el espejo y una fuerte punzada en la cabeza me hizo caer de rodillas, me lleve las manos a la boca, el dolor solo se hizo peor, mi vista comenzó a nublarse, lo último que vi fue que alguien me sostenía por los hombros y luego todo se volvió negro.

Cuando desperté ya era de noche, Sebastián sostenía mi mano preocupado y el gatito estaba acurrucado en mi cuello. Me incorpore despacio y observe a Sebastián sin cambiar mi expresión. Me miro un poco asustado.

-Joshua ¿te sientes bien?- yo… ya sé cómo salir de aquí- Joshua- tengo que ir… a una farmacia- ¿farmacia?- lo medito un poco- hay una a dos cuadras de aquí- no… tengo que ir a la que está cerca de mi casa y luego al baño de mi habitación- no entiendo- ya se porqué estoy aquí, como entre es la manera como salir- Sebastián lo medito un poco- me parece lógico, ¿Cómo lo harás?- debo comprar un frasco de pastillas para dormir- ¿Qué…?- yo… estoy aquí porque intente suicidarme- Joshua…-

Al fin recorvada todo, como llegue a mi situación actual, porque me sentí tan feliz cuando Sebastián se mostro preocupado por mí, porque en este mundo… no tenia padres, ahora comprendía todo. La respuesta era tan fácil…

-Joshua, ¿Por qué… hiciste algo así?- esa mañana tenia clases en el liceo a las nueve pero debía irme antes porque tenía que entregar un trabajo y hablar con un profesor, baje a la cocina y escuche… a mis padres discutiendo… no era como siempre lo hacían… gritándose… mi papá la sacudía con fuerza, se iban a divorciar pero… ninguno quería hacerse cargo de mí- Joshua…- siempre los había escuchado pelear pero esa vez fue distinto, mi papa le dijo “yo no me hare cargo de Joshua, es tu hijo, así que es problema tuyo” creí que todo acabaría ahí pero mi mamá le dijo “fuiste tú quien quería tener un hijo, si dependiera de mi, hubiera abortado”- Joshua…- no quería ser un problema para ninguno de los dos así que cuando regrese de clases pase por la farmacia de la esquina y compre un frasco de pastillas para dormir, el dueño es un amigo de mi padre y me las vendió sin pedirme muchas explicaciones… me encerré en el baño y me las tome todas- Sebastián me observaba atento- si estoy aquí significa que aun no he muerto-

Baje la vista al decir eso, ahora que recordaba las razones, que importancia tenía si volví o no, lo mejor para mis padres era que me quedara aquí y ryu terminara asesinándome. Sebastián me abrazo fuertemente y acaricio mi cabeza despacio.

-a veces los padres dicen cosas que no sienten- Joshua- no te cuestionare ni nada, pero hay otras maneras de solucionar los problemas- lo sé…- que actúes por un impulso demuestra que eres un niño- Sebastián- lo mire molesto, este acaricio mi cabeza- a mi me alegra que nos conociéramos, aunque fuera en este lugar- Sebastián…- por favor, sin importar lo difícil que sea debes regresar, tu puedes hacerlo… yo no…- ¿regresarías?- si… hay que continuar, aun cuando las cosas estén mal, lo peor que podemos hacer es huir- Sebastián- no vuelvas a huir Joshua, eres una persona valiosa y eso nadie podrá cambiarlo-

Lo abrace fuertemente y permanecimos así unos minutos, sabía muy bien que ese abrazo también significaba nuestra despedida silenciosa, por más que deseara quedarme no lograría avanzar si vivía en el pasado. Y con ese último abrazo nos dirigimos hacia el escenario final, al lugar donde se encontraba mi puerta para volver al lugar donde pertenecía.

El trayecto fue silencioso pero agradable, aun me sentía triste, por el hecho de tener que dejar a Sebastián en este deprimente lugar, él siempre ha estado solo, ha tenido que soportar perder muchas personas importantes… si tan solo pudiera hacer algo por él.

Salimos de la farmacia con el frasco en la mano, ya tenía todo lo necesario ahora solo quedaba llevarlo a cabo. Subimos hasta el segundo piso y entre al baño, tomé las pastillas en mi palma derecha y observe tristemente a Sebastián, este acaricio mi cabeza despacio y sonrió.

-adelante, es hora de que regreses a casa- pero…- no Joshua, tú no perteneces aquí- tampoco tú- es distinto y lo sabes- no quiero dejarte- por favor, no lo hagas más difícil- Sebastián- cuídate Joshua y no vuelvas a cometer los mismos errores, es tiempo de que avances- lo abrace fuertemente conteniendo las lagrimas- lo siento, no puedo decirte adiós-

Me lleve las pastillas a la boca y las trague todas. Unos pasos tras de nosotros me asustaron pero el sueño comenzó a invadirme, Sebastián me miraba sonriendo y me recostó en el suelo, quería gritarle pero no podía, quería hablar pero el sueño fue más fuerte, tras él estaba ryu con la espada de Alice y antes de que el sueño me dominara por completo y mi pulso comenzara a disminuir vi como ryu atravesaba el pecho de Sebastián, la sangre cayó sobre mi rostro y luego todo se torno negro.

Perdida en Meyer

Ahora estoy yo aquí frente a ala casa de Bella una casa común algo raída perfecta para un hombre soltero
-         Bueno  bienvenida   casa   expreso Charlie levantando su brazos e  invitándome a   pasar  yo estaba mirando cada detalle como si estuviera en un museo mientras seguía a Charlie   supongo que el me estaba llevando a mi habitación
-         Bueno esta es mi habitación  - decía reflexionando
-         Bueno, por supuesto, Bella, ha sido desde que naciste - replicó Charlie con brusquedad. Me dejó sola a continuación, para  desempacar  y me tomó un poco de tiempo detallar la habitación. De las paredes desnudas de las cortinas descoloridas. Yo estaba de pie en la habitación de Bella. La habitación la que Edward vendría a visitarla en la noche, La sala donde se comparten gran parte de su relación, Me quedé asombrada  por un momento, absorbiendo cada detalle, Era como estar en un museo.

La noche era difícil de pasar, mi adrenalina me mantuvo despierta. La lluvia no me molestaba en lo más mínimo, pero la idea de  ver a   Edward al día siguiente era demasiado. ¿Podría él leerme la mente? ¿Qué es lo que realmente opinara de mí? ¿Qué le digo? Los pensamientos se arremolinaron en mi cabeza mientras trataba de imaginar la sorpresa  del día siguiente con la esperanza que de alguna manera, todo saldría bien.

¿Qué tan difícil podría ser, después de todo? Bella lo había logrado...
 inesperado, desagradable, no deseado. Tan pronto como el amanecer se comenzó a mostrar  yo estaba fuera de la cama tan rápida como un rayo, mis ojos caídos por el cansancio pero no cerrados. Por lo general, como adulto me fui a correr o al gimnasio en la mañana antes de trabajar. Sin embargo, Bella  tenía un solo par de zapatos para correr  irregulares, típico pero era razonable ella odiaba la el deporte, La perspectiva de disparo mientras mueve más rápido que caminar ritmo debe tener
sido demasiado. Yo simplemente estaba demasiado cansada para ir ese día. Ojalá hubiera podido dormir mejor por la noche.
He buscado en  el armario pequeño de Bella algo que fuera  de mi estilo, algo  con que me sintiera cómoda, finalmente opte  por un par de pantalones vaqueros y una camiseta  normalita. Su  gusto no era malo, sólo que no era yo. Pero entonces me preocupaba. ¿Qué pasa si he complicado las cosas? ¿Qué pasa si había elegido el traje mal
y a Edward no le gustaba? Busque en el libro, sin saber lo que Bella había usado en su primer día,  pero solo me frustre más por la falta total de ¡detalle! No se menciona en absoluto que ropa llevo ese día

Stephanie Meyer, estas cosas son importantes Grité en mi mente y lance  un mini rabieta. Por último me acordé  que era azul que a Edward  le había gustado mucho. Oh, sí, yo estaba tan contenta conmigo misma en este momento así que opte por ese color. Me vestí y bajé las escaleras para tomar el desayuno, yo era una persona  mañanera.

Charlie era obviamente una persona  mañanera también. Me gustó eso. Empecé a hacer unas tortitas. Tuve que ir haciéndome idea de que tenía que ir a la escuela. También sentí la necesidad vergonzosamente patética, de pretender disfrutar de mi papá. Aunque quizás  arruine la experiencia  con  Charlie con mi charla constante. Comimos en silencio, de vez en cuando  se escuchaban los sonidos de los cubiertos.

- Bella, ¿qué pasa contigo? -- preguntó,  al final  - nunca  hablaste tanto en  tu vida ¿Y desde cuándo crees que Forks es bonito y la lluvia huele bien?  - Mis ojos se abrieron  en grande, Yo no había estado jugando el papel muy bien. Estaba tan nerviosa  que ni siquiera había  prestado demasiada atención a mi conversación.
- Lo siento, papá -dije.
Charlie parecía un poco apaciguado con mi cambio de estado de ánimo.
- Por Dios,  no te disculpes dijo  --  mientras no me miraba a los ojos.

Charlie se detuvo y miró hacia otro lado. Los dos sabíamos que había oído a decir "como tu madre." Vi el dolor en los ojos Quería tomar su mano y tranquilizarlo. Quería tomarla  pero no pude. Es algo que Bella no hubiera podido hacer en este momento. Después de meter tanto la pata, no podía embárrala mas.
Poco  tiempo después  me tocaba ir a la escuela. Yo estaba temblando con mi entusiasmo. Esto no era real, no estaba sucediendo. Yo estaba aquí, en Forks, iba a ver a Edward.

Mi entusiasmo se vio interrumpido por mis patéticos intentos de prender  el auto de la Bestia, como  había decidido llamarlo, me quede sentada por un buen rato subí hasta que finalmente logró equilibrar el embrague. Me tomo años  pasar el  bombeo de mi pie hacia arriba y hacia abajo en el embrague con el palo en la primera marcha tratando de encontrar un cierto equilibrio. Era imposible. Me acordé de la película Jacob diciendo que tenía el doble de la bomba del embrague, pero qué diablos significaba eso?  Claro que yo no tenía idea sobre autos

- Lo siento -  Grité por la ventana a una señora mayor que  casi había matado,  al intentar doblar una esquina. Ella me dio el dedo. Estaba tan sorprendida por  DIOS era una persona mayor. Yo no estaba teniendo mucha suerte con las personas de edad últimamente, ahora que lo pensaba. Casi me causó varios accidentes más tratando de manejar el cambio, manteniendo mi ojos en la carretera. Entré en la escuela y parquee, de una forma rápida por la gracia de Dios, sin causar un
accidente 

el estaba aquí, en el mismo lugar que yo, por dios necesito relajarme y con ese pensamiento me dirigí hacia la recepción de la escuela

El jabalí y sus cucharas - PARTE 2


─¿Últimas palabras?

─¡NO ENTIENDO NADA!
Vi como el tipo menos enorme quitaba el seguro. Nunca había imaginando que aspecto tendría Dios, pero estaba a un tiro de saberlo con exactitud.
─¿Porqué queréis matarme?─les pregunté, medio sollozando.
─Sabes demasiado.
Siempre hablaba el menos enorme, el de la pistola, Vaso de Leche creo que era. Deduje quien era el menos tonto.
─¿Y desde cuándo eso es un problema en este mundo?
─Desde que el tiempo es tiempo.
─Venga chicos ─dije─, ¿porqué no nos sentamos y hablamos de ello? Os invito a un café.
─No te fíes de este señor Vaso de leche ─dijo el súper enorme─, vete a saber que está tramando. ¡Mátalo!
─¡Tú calla cabeza de chucrut, aquí mando yo!
Y dijo:
─De acuerdo, no tenemos prisa. Pero después del café te matamos.
Entonces nos dirigimos a la sala de estar. Vaso de leche seguía apuntándome con el dedo en el gatillo. Eso era un sin vivir.
─¿Puedes bajar el arma? ─le dije─ No voy a hacer nada raro, os lo prometo.
─¡Venga a la cocina mamón! Quiero mi café de buena mañana.
Fuimos a la cocina y preparé lo justo para tres personas. Él seguía apuntándome y mirándome con atención. Creo que de los nervios lo calenté demasiado. Cogimos los cafés y volvimos a la sala de estar. Nos sentamos.
─Ahora ya tenemos el café, ya te podemos matar.
─¡Eh!¡Eh¡Eh! Hemos hecho un trato. Yo os daba café y vosotros me explicabais el porqué del asunto.
Yo no he aceptado ningún trato ─dijo Vaso de leche mirando sonriente a su compinche ─. ¿Lo has aceptado tú Teta-Brik?
─No jefe, no...ja, ja, ja.
¿Ya está? ¿Eso había sido mi vida? Despertarme todos los días a las siete de la mañana para ir a currar y volver a casa, sólo y sin ninguna expectativa más que la de irme a dormir. Esperar que alguna noche alguien me pregunte; ¿Qué tal el día cariño? Y lo único que encuentro es un piso vacío, oscuro y lleno de mierda acumulada. Masturbándome día tras día imaginando mujeres que nunca serán mi mujer. Comer, cagar, vomitar. Emborracharme los fines de semana. No, esta no era forma de acabar.
Estaba a punto de morir y lo único que podía hacer al respecto era esperar a oír el disparo. Esperar a la muerte. No se me ocurría nada para evitarlo. Supongo que ahora es cuando Dios aparece de la nada y te salva, o eso me habían explicado de niño. El problema era que nunca había sido muy creyente, así que deje de pensar en el milagro.
─Llámame cariño ─solté.
─¿Cómo dices?
Entonces, de repente, alguien llamó a la puerta.
─¿Esperabas a alguien? ─me preguntó Vaso de leche.
En verdad no. Bueno, tal vez a Dios pero no mucho.
─Oh, sí. Por supuesto, es mi amigo Antonio.
─¡Sht! Si gritas o intentas alguna otra estupidez te meto la bala en el ojo.
Volvimos a escuchar los golpes en la puerta.
─¿Pero que más da? ─dije─. Si me vas a matar igual. Además tiene la llave, le dije que sino estaba que entrase y cogiera el dinero que le debo.
─Teta-Brik, ocupate de ese subnormal.
El tipo súper enorme se levantó y fue hacia la entrada. Desapareció tras el pasillo.
Y esperé que pasara algo.




(continuará...)