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lunes, 5 de diciembre de 2011

Un Amor Pendiente 11


La última oportunidad para el ejército reprobado


Al día siguiente, se reunieron a primera hora el capitán Akagi, Miyagi, Mitsui, Rukawa y Sakuragi en la entrada de Shohoku.

-Ya estamos todos, vamos- les dijo Akagi

- Sí- respondieron en unísono

Se dirigieron a la sala de profesores seguidos por Ayako, Kogure, Haruko y los amigos de Sakuragi que no dejaban de burlarse del pelirrojo.

- Hanamichi eres el rey de las reprobaciones- decía Takamiya mofándose del número diez

- ¡Cállate gordo, ya verás cuando salga de está!- exclamó Sakuragi empuñando su mano

- ¡No los tomes en cuenta y camina!- ordeno Akagi

- Espérenme aquí un momento- les dijo ahora el número 4 a Rukawa y los demás

- Si capitán- dijeron

- Buenos días- dijo Akagi a una recepcionista que estaba fuera de la sala de profesores

- Buenos días, en que puedo ayudarle- dijo la mujer amablemente

- Necesito hablar con el señor Toriyama, Mazaki, Kawashima, Ezakiya, Asuhara, y también con el señor Fuwa- dijo ahora el capitán cuidando no olvidar a ninguno

- Si, deme un momento, ya lo anuncio- dijo sorprendida

- Está bien- dijo Akagi mientras la mujer entraba a la sala de profesores

Después de un momento regresó y le dijo al capitán

- Ya lo atenderán, espere un momento

- Gracias- dijo el número 4 haciendo una reverencia

Se dirigió a sus compañeros de equipo y dijo:

- En un momento nos recibirán

- Está bien- dijeron

Tras esperar unos minutos, la misma recepcionista le dice a el capitán

- Ya puede pasar

- Está bien, vamos- le dijo a los reprobados

- Suerte chicos- dijo Ayako al ver que se alejaban

- Entraron a la sala y Akagi saludó a los maestros y comenzó a explicar la situación

- Buenos días maestros, he venido con mis compañeros porque han reprobado sus materias y no podrán asistir al campeonato nacional, les quería pedir de la manera más atenta que los les den una oportunidad

- Así que los jóvenes Mitsui, Miyagi y Sakuragi del equipo de basquetbol quieren una oportunidad- dijo uno de los maestros

- También Rukawa- dijo Akagi mientras buscaba a Rukawa entre los muchachos

- Rukawa, donde se metió este chiquillo- dijo Akagi al darse cuenta que no estaba

Mientras tanto fuera de la sala de profesores todos hablaban de la situación.

- Espero que mi hermano pueda convencer a los maestros para que les den una oportunidad a los muchachos- decía Haruko

- Ojala, porque de lo contrario estaremos perdidos- dijo Ayako

- Ahora sólo queda esperar- agregó Kogure nervioso

- Si- dijeron en unísono todos expectantes

Luego hubo un silencio que invadió el pasillo donde estaban esperando, pero este silencio fue quebrado por unos ronquidos que se oían muy de cerca, todos miraron de donde provenían

- ¡Rukawa que estás haciendo aquí!- exclamó espantada la chica de cabello rizado al ver que el numero 11 de Shohoku dormía profundamente en un sillón que había en el pasillo.

De pronto se oye el estruendo de una puerta que se abre violentamente, de ella aparece Akagi completamente enfadado y exclama:

- ¡Rukawa donde estas!- al ver que dormía en el sofá se acerca completamente irritado y comienza a sacudirlo fuertemente

- ¡Chiquillo estúpido!, yo vengo a pedirle de rodillas a los maestros que te dejen jugar en el campeonato ¡y tú te das el lujo de dormir echando todo a perder!- exclamaba al capitán mientras Rukawa comenzaba a reaccionar sin entender nada

- Akagi suéltalo y regresen a la sala de profesores los deben estar esperando- dijo Kogure intentando calmarlo

- Está bien, vamos- dijo Akagi empujando al chico dormilón del equipo

- Espero que esto no perjudique en la decisión de los profesores- decía Kogure

- Es cierto porque de lo contrario todo el esfuerzo habrá sido en vano- comentó Okuss

- Si, no habrá servido de nada que Hanamichi se haya dedicado al básquet, el récord de rechazos se detuvo desde que ingresó al equipo- comentó Noma

- Si, y cada vez hay menos porque apostar- agregó Takamiya

Pasó alrededor de media hora y permanecían impacientes en los pasillos Ayako y los demás, de pronto se abre la puerta y salen Mitsui, Miyagi, Rukawa y Hanamichi seguidos por Akagi.

- Ahí vienen- dijo Yohei

- ¡Hermano, cómo les fue!- preguntó Haruko

- Les dieron una oportunidad, darán exámenes especiales para aprobar sus materias, es la única chance que tendrán- dijo el capitán

- Pues entonces tendrán que estudiar muy duro- dijo Ayako

- Y dime Akagi, ¿Cuándo deben rendir esos exámenes?- preguntó Kogure

- Mañana- respondió estoico el capitán

- ¡Mañana!- exclamaron todos los presentes

- ¡Pero cómo!, en tan poco tiempo no serán capaces de estudiar para los exámenes- dijo preocupado Kogure

- No te preocupes cuatro ojos para este genio no será nada difícil aprobar esos exámenes y podrán contar con el talentoso Sakuragi en el campeonato nacional jajaja- decía el pelirrojo soltando una gran risotada

- Tu presencia en el campeonato es la menos importante estúpido- decía Rukawa

- ¡Qué dijiste Rukawa!- exclamaba Hanamichi

- Lo que oíste- respondió el número 11

- ¡Maldito zorro me las pagarás!- decía ahora el número 10 mientras empuñaba la mano

- Ya cállate- dijo Akagi irritado mientras lo golpeaba en la cabeza- ahora vayan a sus salones y nos vemos en el entrenamiento- agregó Akagi

- ¡Pero Akagi!- exclamó sorprendido Kogure- no sería mejor que estudiaran en vez de entrenar para que logren aprobar

- No puedo dejar que dejen el entrenamiento, el campeonato nacional cada día está más cerca y no debemos descuidarnos- dijo serio el capitán

- Entonces deberán estudiar toda la noche- dijo Kogure – eso no será bueno- agregó

- Irán a mi casa a estudiar, pero no podré solo, necesito que tu y Ayako me ayuden- dijo ahora el capitán

- Está bien- dijeron Ayako y Kogure en unísono

- Así que ya oyeron cuarteto de cabezas huecas, hoy después de entrenamiento van a sus casas a avisar que se quedan en la mía ¡Y los quiero a las 7 en punto allá! – exclamó furioso el capitán

- Si- exclamaron los cuatro

Más tarde a la hora de entrenamiento, Akagi reunió al equipo.

- ¡Reunión! – dijo el capitán

- Comenzaremos haciendo un pequeño calentamiento para después hacer un partido de 10 minutos por tiempo y terminaremos- explicó el capitán

- ¡Si capitán!- exclamaron los chicos

- ¡Ahora a correr!- dijo el capitán

- Rukawa espera un momento- ordenó Akagi

Rukawa lo miró extrañado y se acercó donde el número 4

- ¿Qué ocurre capitán?- preguntó el número 11

- Tú hoy no entrenarás- dijo Akagi

- Pero… ¿Por qué?- preguntó el chico

- Te irás a estudiar para que tengas buenos resultados- explicó

- ¿No debía ir a su casa?- dijo extrañado Rukawa

- Tu no serás capaz de estar despierto durante toda la noche, eso me quedó más que claro hoy en la mañana- dijo recordando lo vivido durante la reunión con los profesores

- Pero…

- Nada de peros- dijo el capitán

- Haruko, ven- ordenó el chico a su hermana menor que veía el entrenamiento

- Sí, ¿qué ocurre hermano?- preguntó la chica mientras Sakuragi veía como la chica entraba al gimnasio, lo que le llamó mucho la atención

- Tu ayudarás a Rukawa a estudiar ahora, vayan a la biblioteca para que le enseñes- ordenó el capitán

- ¡Qué!- exclamó boquiabierta la muchacha

- Lo que oyes, y ahora vayan, la tarde es corta y deben aprovecharla- dijo el capitán

- Si hermano- dijo la chica

- ¡Qué!, ¡Ah… por qué Haruko se va junto con ese zorro apestoso!, acaso ya se hicieron novios - exclamó Sakuragi al ver como salían juntos del gimnasio Haruko y Rukawa

- ¡Hanamichi Sakuragi!, deja de decir tonterías y sigue con el calentamiento- ordenó la manager del equipo

- Pero Ayako, no puedo permitir que Haruko se haga novia de ese zorro apestoso de Rukawa- decía llorando Hanamichi

- No digas tonterías, ella sólo ayudará a estudiar a Rukawa porque no irá a la casa del capitán Akagi- explicó ahora la chica de cabello rizado

- ¿Entonces no se harán novios?- preguntó con esperanza el pelirrojo

- Pues claro que no- dijo Ayako

- ¡Gorila!, ¡Cómo se te ocurre dejar que Haruko esté a solas con este tonto de Rukawa!- exclamaba molesto el numero 10

- ¡Ya cállate!, y continúa con el entrenamiento- dijo Akagi mientras golpeaba a Sakuragi en la cabeza

- Pero porqué me pegas, Gorila- dijo Hanamichi con un chichón en la cabeza

- ¡Ahora a entrenar!- dijo el capitán

- ¡Si!- exclamaron todos en unísono

Mientras tanto Rukawa y Haruko se dirigieron en silencio a la biblioteca, la chica completamente ruborizada y Rukawa completamente indiferente.

- Ya hemos llegado- dijo la chica nerviosa- sentémonos en aquella mesa- agregó indicando una mesa desocupada.

Se dirigieron a la mesa, se sentaron frente a frente.

- Y dime Rukawa, ¿Qué materias haz reprobado?- preguntó Haruko sin obtener respuesta.

El chico sacó de un bolsillo de su pantalón los exámenes reprobados y se los tiró sobre la mesa.

- Estos- pronunció mirando hacia cualquier parte el número 11

La chica los miró un momento y después de una rápida evaluación dijo:

- Bueno no están tan malos, creo que no será muy difícil de mejorar- dijo la chica sonriendo a un Rukawa completamente indiferente

- Ahora prepararé algunos ejercicios para que resuelvas- agregó la hermana menor del capitán que tristemente se daba cuenta de la apatía de su querido Rukawa

Comenzó a elaborar unas pruebas para ver en que errores estaba el chico, estaba muy concentrada en eso, hasta que alrededor de 10 minutos después, terminó.

- Ya, están listos, ahora comienza a resolverlos- ordenó la chica de ojos azules al número 11 del equipo

- Rukawa no te duermas- dijo al ver que el chico ya estaba durmiendo

- ¿Eh?- preguntó Rukawa completamente desorientado

- Toma, aquí están tus ejercicios- dijo la chica mientras sonreía amablemente

Rukawa por primera vez la observó, y al ver la dulce sonrisa de la chica se sonrojó y dijo:

- Está bien- agachando la cabeza y fingiendo ignorarla

Después de un momento el chico le dijo a Haruko:

- Ya terminé

- Déjame ver- respondió la chica recibiendo el examen

Revisó minuciosamente el documento con una mirada delicada que el chico contemplaba encantado. Luego de un momento Haruko dijo:

- Está bien, pero revisa el ejercicio 4- ordenó repentinamente haciendo que el número 11 se ruborizara al ver que la chica se daba cuenta de que la miraba

- Si- dijo apresuradamente

Luego de intentar corregirlo, Rukawa le dijo a Haruko.

- No entiendo

- Dime ¿qué no entiendes?- dijo suavemente la chica

- Pues esto- dijo el chico señalando una parte del ejercicio de matemáticas mientras la chica se sentaba a su lado

La chica comenzó a analizar y acercándose para explicarle mejor le dijo:

- Pues mira es muy sencillo sólo debes aplicar esta fórmula y ya está, ¿entiendes?- dijo la chica mirándolo a los ojos.

Al darse cuenta que estaban frente a frente ambos se ruborizaron y se alejaron rápidamente.

- Pues sí, me quedó claro- dijo Rukawa intentado disimular la vergüenza

- Me alegro- dijo Haruko también intentado disimular

Mientras tanto en el gimnasio

- Bueno eso ha sido todo por hoy, nos vemos mañana- decía el capitán

- Sí – exclamaron todos al unisón

Miyagi, Mitsui y Hanamichi partieron raudos a los camarines para ducharse y cambiarse para ir rápidamente a sus casas.

- Cabezas huecas, aquí tienen mi dirección para que lleguen a mi casa- dijo el capitán mientras les entregaba a cada uno un papel donde estaba la dirección

- Akagi, ¿A qué hora dijiste que debemos estar allí?- preguntó Mitsui mientras veía la dirección

- A las 7 en punto, ni un minuto después- respondió mientras se retiraba

- Demonios, no alcanzaré a llegar tiempo, mi casa está bastante distante a la de Akagi- dijo Mitsui

- Lo mismo digo, mi casa también está lejos, el señor Akagi me regañará- decía Miyagi espantado

- Pues ese no es problema para mí, el talentoso Sakuragi vive a sólo cuadras del Gorila- decía el pelirrojo orgulloso – hasta tendré tiempo para cenar- pensaba ahora con una sonrisa tonta

- Que suerte tienes- dijo Mitsui

- Bueno ya vamos o sino no llegaremos a tiempo- dijo Miyagi

- Si- dijo Mitsui

Se fueron rápidamente a sus casas, Mitsui entró rápidamente pero se dio cuenta de que nuevamente no había nadie.

- Rayos, de nuevo no están en casa- dijo desilusionado

- Bueno, iré por ropa para mañana y mis cuadernos- pensó el muchacho

Subió rápidamente unas escaleras, entró a su habitación y tomó lo que necesitaba y bajó. De pronto se detuvo y tras una breve reflexión se dijo:

- Les dejaré una nota para que sepan que estaré donde Akagi

Tomó una agenda que estaba al lado de un teléfono y comenzó a anotar el aviso, luego sacó la hoja dejándola sobre la mesa y dejó la agenda a lado del teléfono. De pronto miró el aparato y recordó inconscientemente a Emi y pensó:

- No he hablado con ella desde el día que nos hicimos novios, la llamaré para saber cómo está

Comenzó a marcar el número, espero un momento y le contestaron.

- Casa de la familia Sendoh, ¿Con quién desea hablar?- contestaba una voz femenina

- Emi, ¿eres tú?- preguntó Mitsui

- ¡Hisashi!- exclamó la chica feliz de oír a su novio- Hola ¿cómo estás?- agregó

- Bien, aquí extrañándote- contestó el chico- ¿Y tu?

- Bien pero te extraño muchísimo, he estado con muchos exámenes y no he podido comunicarme contigo- dijo la chica triste

- Yo estoy en lo mismo, de hecho ahora debo ir a la casa de Akagi para estudiar para dar unos exámenes especiales- dijo resignado el muchacho

- ¿Especiales?- preguntó Emi

- Si, es que reprobé algunas materias, y no puedo jugar el campeonato nacional si he reprobado- explicó rápidamente Mitsui avergonzado

- ¿Tú?... ¿Reprobado?, pero ¿Cómo?, si en primer año tenías excelentes calificaciones- dijo extrañada la chica

- Bueno, eso ha cambiado un poco, pero casi nada- mintió intentando bajar el perfil de la situación

- Espero que te vaya muy bien en esos exámenes, debes hacerlo por el campeonato nacional- dijo la chica

- Si. Emi, pasando a otro tema, yo te llamaba para saber cuándo nos podemos ver, yo estaba pensando en mañana después de entrenamiento- dijo el número 14 de Shohoku

La chica pensó brevemente y le dijo

- Lo lamento, mañana tengo exámenes, podría ser el fin de semana- propuso

- Entiendo, pero está bien, nos vemos el fin de semana- dijo decepcionado el chico al escuchar la propuesta tan lejana de la chica

- Si, ahora vete a casa de tu amigo, para que estudies bien- ordenó tiernamente la muchacha de ojos color miel

- Está bien, adiós- dijo Mitsui

- Hasta pronto Hisashi- pronunció la chica

- Emi… te quiero mucho- dijo el muchacho sonrojado

- Yo también te quiero- dijo dulcemente la muchacha

Y colgaron el teléfono.

Mitsui un tanto más bien humorado se retiró hacia la casa de Akagi.

Mientras tanto en la biblioteca de la preparatoria Shohoku

Ya, hemos acabado, yo creo que con esto podrás aprobar todos tus exámenes- dijo emocionada Haruko

- Eso espero- dijo Rukawa un tanto cansado después de tanto estudiar

- Estoy segura que así será, te has esforzado mucho y tendrás tu recompensa- dijo la chica sonriéndole tiernamente

Al ver esto Rukawa se sonrojó y se paró rápidamente.

- Ya me voy, hasta mañana- dijo Rukawa nervioso

- Hasta mañana, y suerte en los exámenes- dijo al ver que el chico se alejaba

Ahora en casa de Akagi; Ayako, Kogure y el capitán preparaban el material con el que ayudarían a estudiar a los muchachos. Cuando suena el timbre.

- Yo voy- dijo el capitán

El primero en llegar fue Miyagi, que agotado por correr para llegar a tiempo le preguntó al capitán:

- ¿He llegado a tiempo?

- Si, aún faltan 7 minutos- dijo el capitán

- Que alivio- dijo Ryota más relajado

El siguiente en llegar fue Mitsui

- Haz llegado justo a tiempo Mitsui- dijo el capitán

- Naturalmente- dijo el chico de ojos azules

- Sólo falta Sakuragi- dijo Kogure

- Más le vale que llegue a tiempo, osino ya verá- dijo el capitán

- Que extraño, dijo que sería el primero en llegar porque vivía sólo a cuadras de su casa señor- le decía Ryota a Akagi

- Es un idiota- comentó Mitsui

Pasaron 10 minutos y el pelirrojo no aparecía.

- ¡Qué tiene en la cabeza ese estúpido!- exclamaba fuera de sí el capitán

- Tranquilo Akagi, quizás tuvo algún problema- dijo Kogure intentado calmar al capitán

- No tiene justificación, ya sabe que ésta será la última oportunidad- dijo el número 4

De pronto suena nuevamente el timbre

- Debe ser Sakuragi, anda a abrir- dijo Kogure

- Más le vale- dijo el capitán

- Hola Gori, lamento la tardanza, pero se me presentó un pequeño problema- decía Sakuragi tomándose la cabeza

- Si, seguramente ese problema fue con tu cena- dijo Mitsui al ver que el chico traía arroz en la boca

- ¡Eres un idiota!, cómo se te ocurre darte el tiempo para cenar si tienes que estudiar ¡IDIOTA!- dijo aún más enfadado el capitán dándole varios golpes al pelirrojo

- Pero no me pegues, que me puedo volver tonto- dijo el número 10

- Pues para eso no te falta mucho- dijo Miyagi riendo

- ¡Ryota no me digas eso!- exclamó Hanamichi

- Ya, y ahora estudiemos- dijo el capitán

- Ayako, tú te encargarás de Ryota- ordenó Akagi

- Kogure, tú de Mitsui- continuó

- Y yo de Sakuragi- informó

- ¡Qué!, no, yo no quiero estudiar con el gorila- reclamaba el pelirrojo

- Ya deja de protestar y estudiemos- dijo el capitán

Comenzó la jornada de estudios, y después de dos horas, el primero en rendir fue Miyagi.

- Ya terminé- le dijo sonrojado a Ayako entregándole una hoja con sus respuestas

- Que bien, estos ejercicios están muy buenos, si te lo propusieras te iría muy bien- dijo la chica.

- Si tú fueras mi profesora todo sería distinto- dijo embobado el chico

De pronto entra Haruko y dice:

- Hermano ya llegué- dijo saludándolo

- Haruko – dijo mirándola tontamente el pelirrojo

- Que bien, y dime cómo te fue con Rukawa- preguntó el capitán a su hermana

- Pues muy bien, creo que rendirá muy bien en sus exámenes

- Eso espero- dijo Akagi

- Gorila déjame estudiar con Haruko, quizás si estudio con ella logre comprenderle, ella es una persona y podré entenderle, tu eres un animal, por eso no nos entendemos, ¿Qué te parece?- propuso Sakuragi

- A quién le dices animal- dijo el capitán golpeándolo en la cabeza y dando la negativa a lo propuesto por el pelirrojo

- Que malo eres- dijo el número 10 llorando

Luego Mitsui le pasó su hoja a Kogure.

- Toma Kogure, ya terminé- dijo el número 14

- Déjame ver- dijo el chico de anteojos

- Están bien, pero olvidaste resolver los del reverso de la hoja- dijo Kogure luego de revisarlos

- Jajaja, eres un tonto Mitsui- dijo riendo Hanamichi

- ¡Qué dijiste Sakuragi!- exclamó el chico de ojos azules

- Lo que oíste tonto- contesto burlándose el pelirrojo

- Ya cállate y continúa- dijo Akagi pegándole

- Está bien- contestó con lagrimas en los ojos

Ya faltaban 15 minutos para las 12 de la noche y Mitsui le entregó completamente estresado la hoja a Kogure.

- Ahora si terminé- dijo somnoliento Mitsui

- Lo revisaré enseguida- dijo Kogure

- Está bien- dijo bostezando el número 14

Luego de revisarlo, Kogure le dijo al chico de ojos azules.

- Felicidades, está todo perfecto, ahora vete a dormir para que mañana no tengas problemas a la hora de de levantarte

- Por fin, hasta mañana- dijo Mitsui mientras se acostaba en un sillón compartido con Miyagi

- Ahora sólo faltas tú Sakuragi- dijo Akagi perdiendo la paciencias por las respuestas incoherentes del pelirrojo

- Todo sería distinto si pudiera estudiar con Haruko- le dijo el número 10 a el capitán

- ¡Me rindo!- dijo Akagi enfadado - ya no puedo contigo, ¡Haruko!

- Si hermano- dijo la chica que bajaba las escaleras

- Por favor ayúdale a este cabeza hueca, yo no puedo más- dijo el capitán que ya estaba completamente irritado

- Como tu digas hermano- dijo la chica sonriendo

- ¡Haruko!, ahora si podré estudiar – dijo feliz el pelirrojo tras lograr su objetivo

- Ayako, cuida que este tonto no se pase de listo – ordenó el capitán a la manager

- Como usted diga capitán

Por el resto de la noche Sakuragi estuvo estudiando muy entusiasmado, entendió todo lo que la chica le enseñaba.

Al día siguiente durante las clases los chicos se veían muy agotados, menos Rukawa que estaba descansado. Más tarde a la hora de entrenamiento, todos estaban muy nerviosos, ya que, 4 de sus titulares estaban dando los exámenes decisivos para participar del campeonato nacional, de pronto aparece Ayako y les dice:

- ¡Han aprobado!

- ¡Bien!- gritaban todos saltando de la felicidad

Garambainas en el bar ─ entre capítulos

Siempre supuse que era el aburrimiento, ¿que podía ser sinó? No se me ocurrían muchas otras razones para aguantar según que cosas. Elijah y Jorge eran mis amigos, eso en principio estaba claro. El porqué era lo que, en cierto modo, me intrigaba. Puede que lo fuesen porque me sacaban de casa, porque mitigaban la fatiga que me causaba la existencia en general. Seguramente había otros factores. Inercia, cariño, curiosidad, quién sabe. El intríngulis de las relaciones interpersonales de la humanidad en general se volvía aún más desconcertante cuando se trataba de mí. “¿Que te mueve, Óscar?” Pues que me aburro, y me aferro a un pasado donde aún sentía emoción por las cosas, esos días en que, junto a Elijah y Jorge, gamberreábamos por las calles sin preocuparnos por nada. Una respuesta tan buena como cualquier otra. No creo que nunca haya existido una formula infalible para evaluar ese tipo de cosas. El sueño de la razón produce monstruos, monstruos y amigos descerebrados. Tal vez era eso, mi raciocíonio estaba condicionado, simple negación, una resistencia patológica a aceptar que esa época de mi vida había concluido. ¿Cómo saberlo? ¿Qué más daba? Mi vida era como era, la compartía con quien la compartía, y nunca fui de esos tipos que cogen el toro por los cuernos, era más de sentarme entre el público y gritar “¡Olé!” Olé por Jorge haciendo el imbécil en esa fiesta horrenda, olé por Elijah tonteando con Alicia como un bobalicón. Olé por su cocaína y por sus tonterías, por esa fiesta insulsa y por el tedio de saber que no iba a mejorar. ¿Era mejor eso que quedarse en casa? Puede que sí, puede que no, Óscar no lo sabía. Óscar iba a donde le decían que debía ir y bebía hasta que la vida dejaba de agobiarle. ¿Que había que ir de juerga a casa de Fran? Pues se iba, no fuese que olvidásemos por una noche que la nuestra era probablemente la generación más imbécil de la historia de la humanidad.
Pese a todo yo lo intentaba, intentaba conectar con esas gentes que parecían pasárselo tan bien nadando en la vulgaridad. Hablé con Andrea unos cinco minutos, y con María, y con Fran, les escuché balbucear uno tras otro sobre sus estúpidas vidas. Me repetía mentalmente, una y otra vez, que por estadística debía haber alguien en esa fiesta con algo interesante que decir. Y la decepción me azotaba constantemente, como una sucesión de tsunamis de mediocridad. Tuve que usar la puerta de atrás y atiborrarme de whisky, atiborrarme hasta que dejara de importarme una mierda lo que la gente tuviese que decirme. ¿Cómo no andar con esos dos, cómo no irme a vivir con ellos? Eran el mal menor, como juguetear con escorpiones en una selva llena de tigres cabreados. No dejaban de ser un par de centollos con muchos humos, pero al menos se molestaban en tratar de ser algo originales. Las escenas y estupideces de Jorge eran vergonzosas pero estimulantes, y las enrevesadas teorías de Elijah para justificar sus adicciones y sus manías eran algo digno de oírse. “Que más da.”, eso pensaba. “Podría ser peor.” Jorge daba en ese momento puñetazos a la puerta de la habitación de Tak, por alguna razón, y Elijah seguramente estaba fornicando con Alicia en el lavabo.
─Todo da igual, amiga ─le dije a Sara, interrumpiendo alguna gilipollez que me contaba─. Somos sólo una panda de monos con ropa. Monos patéticos y tontos del culo.
─¿Eh?
─Que te pires, coño.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Zac, el nigromante (3) Una película de miedo

Gnomo_atrapado.jpg (245×377)Ésa clase de lengua de la última hora de la tarde ha sido, y será siempre la más aburrida de todos los tiempos. Y para Zac no era una excepción. El profesor -un hombre seco y muy peludo con gafas, y encorvado en una joroba que, junto con su tono de voz grave y relajado, hacía pensar más
en un dromedario que en un humano- hablaba de cosas mundanas, de ésas que ni tienen que ver con el temario, ni importan a nadie, aunque de vez en cuando, detenía su monólogo de evidencias para decir algo que se asemejaba a una clase.
Para vencer al aburrimiento, el joven se dedicaba a charlar con Marc. Marc Orrit, era el mejor amigo de Zac, a pesar de que no era nigromante, la confianza que tenían hacía que se lo pudiese contar todo (incluso algunos asuntos y planes del gremio, aunque no todos). En clase, bromeaban, reían, y, de vez en cuando, Zac le hablaba de su maravilloso mundo. Eso ayudaba a amortiguar aquél bodrio de clase. De repente, algo los interrumpió.
-¡Zacarías Prat! ¿Te parece si nos quedamos diez minutos después de clase y me cuentas eso tan
importante que parece que no puede esperar ni una hora?- El maestro se había quitado su reloj de
pulsera y ahora lo balanceaba hacia delante y hacia atrás. La clase entera rió en cuando pronunció el nombre completo del chico.
-¿No podría llamarme simplemente Prat?
- Si no quieres que se burlen de tu nombre, basta con no interrumpir mi clase.
Al final, no hubo castigo después de clase, pero la vergüenza no se marchó. Mientras caminaba junto a Marc, Zac no hizo más que despotricar contra Josep María (el profesor)
-¡Cuánto le odio! Parece que la tenga tomada conmigo por mi nombre o algo.
-No lo creo, aunque él ya sabe lo mucho que se meten contigo y siempre te llama por tu nombre entero. Pero también hace cosas similares a los demás.
Al doblar la esquina, Zac quedó petrificado ante lo que vio. Aquella chica, observándolo fijamente con su mirada de zafiro. Su pelo, tan castaño que parecía casi rubio, estaba, como de costumbre, recogido en una larga cola. Luci lo miró un rato más con una sonrisa pícara.
-¡Uau! ¿Quién es esa? ¿La conoces?- Marc la miró con los ojos tan abiertos como la boca.
-Se llama Luci es mi… mi novia.
-¡¿Cómo?! Esas cosas se cuentan, tío. ¿Cuanto hace que salís? ¿Me la presentas?- Zac suspiró, pero ¿que remedio tenía? Fue allí a paso lento, aunque Enseguida Marc lo adelantó como un rayo.
-Hola, me llamo Marc, soy íntimo amigo de Zac. ¿Desde cuanto salís juntos?
- Desde un año, más o menos.- Luego alzó la mirada y corrió teatralmente hacia Zac, para luego abrazarle el cuello exageradamente.
-¡ZAQUIIIIII!!!! ¿Cómo estás, amor?
-¿Zaqui? ¿Pero a qué estás jugando?- Susurró él.
-Juego a abochornarte por lo del otro día.
-¿No habíamos quedado en el gremio?
-Sí, pero los viernes tengo la tarde libre y me aburría. –Se giró hacia Marc y exhibió una sonrisa casi infantil. –Perdona, soy Luci, encantada, espero que mi Zaqui no sea muy pesado contigo.
Luego de un rato de charla (durante la cual salió el tema de el comportamiento de Luci, que empezó a actuar como siempre al rato), Zac dijo que tenía que irse; obviamente, ella lo siguió.
Al final de otra pequeña carrera, llegaron a casa de Zac, dónde repitieron el proceso de entrar por la ventana.
En la habitación de Zac hablaron hasta que, inesperadamente, entraron los padres de Zac sin dar tiempo para que Luci se ocultara, así que tuvieron que presentarse. No fue mal del todo, ellos ya sabían lo del gremio (aunque siempre habían mostrado recelo contra todo el tema de la nigromancia), pero parecieron convencidos al decir que Luci podía ser una buena influencia para
su hijo.
Cerca de las ocho, de marcharon para ir al cine. Subieron por la avenida Francesc Macià, pasaron pro los grandes almacenes “El corte inglés”, cruzaron la calle, y por fin llegaron al cine “Eix Macià”.
Eligieron una comedia que prometía una hora y media de risas (a pesar que terminaría en todo lo contrario), compraron una grande de palomitas que compartirían y fueron a la sala. Al entrar, oyeron un frenazo que provenía de fuera, pero el sonido de los primeros anuncios lo disipó.
Si Zac hubiese tenido el móvil encendido, habría recibido un SMS del gremio. Pero en el cine hay que tenerlo apagado.
Debían ir por la mitad de la película cuando comenzaron los gritos en el vestíbulo. Gritos de horror, gritos de muerte. Los primeros murmurios de la gente ya comenzaban cuando las puertas de la sala se abrieron tan fuerte, que en seguida se cerraron por el rebote, dejando la estancia de nuevo a oscuras. Pero nadie entró por las puertas (nadie humano, claro). Como la oscuridad se cernió de nuevo en seguida, nadie vio a la sombra entrar. Sólo Zac se percató al pasar ésta reptando por su lado, sintió un escalofrío; ésa clase de escalofrío que uno siente cuando está a la muerte anda cerca, y lo sabe.
-Luci.- Dijo en un susurro casi inaudible.
-Lo sé, yo también lo he notado, pero a oscuras no podemos verla. Además, esto está lleno de gente, si montamos un numerito, nos verán.
- Y si no lo montamos, morirán.
Un grito ahogado al otro lado de la sala, que en seguida se extinguió en un zumbido, los interrumpió. Vino seguido de un sonoro chillido horrorizado de algún testigo del cruel festín de la sombra. A éste se le fueron sumando más gritos a medida que la bestia comía. La gente se levantaba, iba hacia las puertas pero habían sido selladas. Zac y Luci se incorporaron y materializaron sus armas, poniéndose en guardia, y aprovechando los gritos, la oscuridad y la confusión para buscar a su presa en la negrura sin ser notados.
Entre el barullo, Zac distinguió el fulgor púrpura del ojo central de la sombra. Alzó una manto delante de sus ojos y creó tres esferas negras. Lanzó la primera; la sombra se movió y ésta estalló contra el suelo en un campo de rayos morados; el lanzamiento de la segunda bien podría haber dado en el blanco, de no ser por una persona que, por el pánico, fue empujada en el último segundo en medio del campo de tiro y quedó inconsciente. Sólo quedaba una esfera, y Zac no iba a fallar, ésa vez no. Fijó el blanco, pero la sombra se deslizó por la pared, calculó su dirección y… ¡En el blanco! La esfera estalló en el cuerpo de la criatura, que quedó momentáneamente aturdida por los rayos. Era el momento. Apuntó con su espada, se preparó para darse impulso y… La película terminó. Las luces que se encendieron parecían estar todas enfocar acusadoramente a Zac, apuntando amenazante con su afilada espada negra. Nadie pareció fijarse en la sombra.
-¡Es él!- Gritó un hombre. - ¡Es el monstruo!- Dijo otro señalándole. Luci corrió hacia él para defenderle, trató de explicar que los estaban protegiendo de un peligro mayor, pero las cuchillas en sus brazos decían lo contrario.
-¡Está con el monstruo!- La multitud enfurecía por momentos. -¡Van a matarnos a menos que lo hagamos nosotros primero!- La luz parecía disipar su temor, que quedó substituido por ira y odio.
La gente avanzaba, blandiendo sus furiosos puños (alguno incluso rompió una botella de refresco y los apuntó con ella). La ley les prohibía atacar a humanos inocentes (si eran criminales podían aturdirlos, pero tampoco herirlos de gravedad), y si huían dejarían a toda ésa gente con la sombra, que ya comenzaba a recuperarse del golpe.
Un hombre pegó un puñetazo a Zac, que tuvo que disolver su espada para no cortar a alguien por accidente.
-¿Qué te pasa, monstruo? ¿No quieres luchar de igual a igual?- Él sólo podía mirar, impotente, como la sombra se liberaba y salía por la puerta.
-Zac, déjame esto a mí. Tú ve tras esa cosa.- Luci había entrelazado sus dedos frente a ella y cerró los ojos.
-Pero ¿cómo pasaré entre ésta gente?
En cuento Luci abrió los ojos, un manto negro se extendió desde sus pies hasta ocupar la sala entera. La gente ahora estaba de pié, inmóvil, y con los ojos completamente negros.
-Hipnosis colectiva básica.-Dijo ella, jadeante.-Un truquillo útil, pero agotador. No sé cuanto podré
mantenerlos en trance. ¡Ahora corre!
Cuando Zac salió a la calle, la sombra estaba en una azotea, había adoptado su forma “humana”. En cuanto vio al nigromante corrió de tejado en tejado, pero éste no se movió. Extendió su brazo hacia atrás y unas pequeñas esferas se agruparon en su palma hasta fundirse en una bola púrpura llameante. Cerró el puño y luego lo abrió al tiempo que impulsaba el brazo hacia su objetivo. De su mano salió disparada la esfera, (deformada en forma ovalada por la velocidad) que voló dejando tras de si una estela púrpura. La sombra huyó peor el cohete la perseguía, desviándose todo el rato hacia ella, y la distancia entre ambos se acortaba. Finalmente, la bestia desapareció en un callejón con el disparo detrás, se oyó una explosión y así Zac supo que su objetivo había sido alcanzado (y destruido). Luci salió del cine a toda prisa y al ver el espectáculo lo miró interrogante.
-Cohetes rastreadores.-Dijo Zac entre jadeos –Un truquillo útil, peor agotador.
Luci rió a carcajadas, pero él no reía, sino que la miraba fijamente.
-¿Hipnosis colectiva? ¿Desde cuando puedes hacer algo así?
-Bueno, a un nivel muy bajo. Ni siquiera puedo darles órdenes. Sólo hacer que entren en trance, y por un tiempo muy limitado.
-Sea como sea, al final so sabemos como termina la peli. ¡Y todo por esa maldita sombra! Ahora sí rieron los dos. Se cogieron de la mano y se alejaron lentamente entre risas, felices como nunca. Poco sabían ellos el horror que se les avecinaba, y que ya estaba empezando en el gremio de nigromantes francés.

Haiku de Luna

Noche oscura,
con Luna nueva,
el amor te espera...

Cosas ganadas y perdidas


Hay quienes dicen que a veces se gana y otras se pierde, pero no son capaces de ver más allá de esa simple frase.

Es una obviedad decir que ganamos y perdemos pero la cosa no es tan simple, aun cuando pierdas todo, aun cuando acabes algo que es tan importante… por el mero hecho de que fue tu error y del contrario, aun así debes sentirte bien porque de no haber cometido esa acción jamás sabrías que fue un error, jamás habrías conocido a esa persona y así, existirían un montón de jamases que no conocerías.

El camino fue largo, duro, perdiste cosas en el camino y ganaste otras pero aun así todas dejaron su huella, todas dejaron algo que podemos rescatar, así que la próxima vez no pienses a veces se gana y otras se pierde, sino…

“no solo he perdido cosas…”


(N.A: para quienes han perdido algo y se quedan con esa tristeza)

TRES HAIKUS (3) (By Gandalf)

La oruga del mundo
GandalfPoster.jpg (592×843)Se desploma exhausta
Sobre los cantos de un cauce seco.


-No hay esperanza- grazna el azor.
-Uuk, uuk- responde el labriego.


Tortuoso arabesco
De fintas y curvas.
Ella camina.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Un Amor Pendiente 10


El ejército de los reprobados

Al entrar a casa, Emi exclamó feliz

- ¡Ya llegué!

- Hola hija, ¿Cómo estás?- saludó la madre

- Muy bien- dijo la chica muy contenta

- Vaya Emi, vienes radiante- comentó Sendoh sentado en un sillón- ¿Qué te ocurrió?- agregó

- Hola hermano, no es nada, solamente me siento bien- dijo la chica sonriendo

- Pues no te creo, estos últimos días has estado muy callada, y de pronto cambias, es extraño- dijo Sendoh con cara de sospecha

- Jajaja, que dices Akirah, yo siempre he estado bien, bueno nos vemos, iré a estudiar- dijo la chica mientras subía unas escaleras que conducían a las habitaciones

- Pero Emi, debes cenar- dijo la madre

- No tengo hambre, hasta mañana- respondía la chica mientras desaparecía por el pasillo hasta su habitación

La madre y Sendoh, se miraron no entendiendo nada.

Al día siguiente, en Shohoku, comenzaron a llegar todos los integrantes del equipo de básquet al gimnasio, Mitsui saludó a todos sus compañeros muy animado.

- Que le sucede al superior Mitsui, jamás nos había saludado a todos – comentaba Yasuda a sus compañeros de primero

- Es un sujeto muy extraño, ayer lo saludé y me ignoró por completo y hoy actúa como si nada, no puede jugar así con este hombre tan talentoso- decía Sakuragi

- Ya no digas tonterías Hanamichi, quizás tenía algún problema, y ya lo solucionó- dijo Miyagi

- ¡Que tenga problemas no significa que deba ignorar a este talentoso!- exclamó el pelirrojo

- Vaya Hanamichi, a caso no recuerdas que cuando perdimos contra Kainan tu no tomabas en cuenta a nadie y llorabas como una niña- dijo burlándose el chico moreno

- ¡No es necesario que me recuerdes eso!- dijo el número diez completamente sonrojado mientras empuñaba su mano

Llegó el capitán del equipo y los reunió.

- Bueno, vamos a jugar un partido, los alumnos de primero contra los de segundo y tercero- indicó

- Si – dijeron todos en unisón pero resaltando la voz del número 14 del equipo

- Vaya Mitsuito, hoy te vez muy animado, espero que al fin juegues bien, porque en las últimas semanas has estado jugando como un niño de primaria- dijo el pelirrojo con cara de maldad

- ¡Qué dices!, tu eres el único que juega como niño, eres un estúpido- respondió molesto

- ¡Cómo le dices eso ha este genio!- exclamó enfadado

- Estúpido- dijo Rukawa que observaba la discusión

- Que dijiste maldito zorro dormilón, ¡ya verás…! – de pronto es golpeado por Akagi en la cabeza

- ¡Ya cállate y concéntrate en el partido!- ordenó el número cuatro

- ¡Gorila!- exclamó Hanamichi cuando oye una voz que lo saca completamente de su enojo

- ¡Vamos Sakuragi tu puedes!- decía la hermana menor del capitán

- Haruko- dijo el pelirrojo mientras que miraba embobado a la chica

Comenzó el partido y Hanamichi junto a Rukawa no se daban tregua, ambos intentaban liderar en su equipo, gracias a las jugadas tan ambiciosas de ambos lograron poner en ventaja a su equipo quedando 22 a 12 a favor de los de primero, pero en el otro equipo Mitsui, que no perdía sus ánimos comenzó a anotar canastas de tres puntos cambiando radicalmente la situación.

- El partido a terminado, ha ganado el equipo de los alumnos de segundo y tercer año 60 a 53- decía Ayako

- ¡Bien!- exclamaron todos

- Maldita sea, tendré que hacer 50 lagartijas- se quejaba el pelirrojo

- Es tu culpa- dijo Rukawa

- ¡Qué dices maldito Rukawa, ya verás!- respondió gritando

- Que te pareció eso Sakuragi, ahora dime, ¿Quién juega como niño de primaria? Jajaja- dijo Mitsui riéndose en la cara del número diez

- ¡Mitsui!- gritó Hanamichi sonrojado por la humillación

- Haz tus flexiones- ordenó Akagi mientras lo golpeaba en la cabeza

- Pero por qué me golpeas gorila- dijo Hanamichi llorando

Los ganadores del partido se fueron a los camarines a cambiarse de ropa y Mitsui se encuentra con Ryota, quien le habla de inmediato.

- Mitsui hoy te vez mejor, acaso ya tomaste ¿alguna medida?- preguntó muy interesado el moreno

- Pues sí, ayer terminé con Akari, y aprovechando que no hubo entrenamiento, fui a buscar a Emi- dijo el chico de ojos azules muy entusiasmado

- Y, ¿en qué quedaste con ella?- preguntó el chico del pendiente sentándose en una banca que había en el sitio esperando más detalles de la situación

- Pues, le pedí que fuera mi novia

- ¡Y que te respondió ¡- preguntó entusiasmado Miyagi

- Pues me dijo que si, Emi es mi novia- dijo Mitsui con una sonrisa de oreja a oreja en el rostro

- Vaya amigo te felicito, espero que sean muy felices juntos- dijo el centro del equipo- que bueno que al menos un amigo pueda estar con la chica que quiere- pensaba ahora mirando el cielo con lagrimas infantiles en los ojos al recordar nuevamente a Ayako

- Miyagi, te quiero dar las gracias de nuevo por tus palabras, me ayudaron bastante- dijo Mitsui

- No tienes que agradecer, te dije sólo lo que pensaba- respondió humildemente el chico sonriendo

- Bueno, ya me tengo que ir, hasta mañana Miyagi- se despidió el chico

- Hasta mañana- respondió Ryota

Mientras tanto Ayako hacía sonar su silbato para dar inicio a las flexiones de brazos de los alumnos de primer año. Todos iban haciendo sus flexiones al mismo tiempo, menos Sakuragi que para lucirse delante de Haruko hacía rápidamente sus flexiones intercambiando los brazos.

- ¡Hanamichi Sakuragi ¡- exclamó la manager mientras golpeaba con el abanico la cabeza del pelirrojo

- Ay Ayako, por qué me pegas- dijo el número diez mientras quedaba tendido en el suelo tras perder el equilibrio por el golpe de la chica

- Debes tomar el mismo ritmo de los demás, ya deja de lucirte- dijo la muchacha de cabello rizado

- Y por qué mejor no todos toman mi ritmo, a… pero eso es imposible, esa capacidad sólo de gente talentosa como yo- decía en voz alta con una sonrisa mientras miraba el cielo

- Eres un súper idiota- decía Rukawa mientras hacía tranquilamente sus flexiones

- Cállate maldito zorro apestoso- decía el pelirrojo sacado repentinamente de sus sueños

- 48, 49, 50- dijeron los chicos que cayeron rendidos al suelo

- Jajaja, son unos débiles se cansan rápidamente- decía Hanamichi mientras miraba como todos estaba agotados en el suelo

- Ya hemos terminado- dijo Akagi que estaba mirando a los chicos junto a Ayako

- Si, nos vemos, hasta mañana Gori, adiós - dijo el pelirrojo risueño mientras emprendía el camino hacia los camarines

- A dónde vas- dijo Akagi provocando que el chico se detuviera sin mirar atrás

- Pues a cambiarme ropa para irme a casa- dijo Hanamichi aún de espaldas

- Pues tú te quedas, tienes que hacer tu entrenamiento básico- dijo el número cuatro

- ¡Qué dices Gorila!, este genio ya no necesita hacer esos tontos entrenamientos básicos- decía enfadado el pelirrojo

- ¡Tonto!- dijo Akagi mientras lo golpeaba en la cabeza- Aún no mejoras lo básico así que debes seguir con tus entrenamientos, y si te quedan tantas energías como presumías hace un rato, no tendrás problema- agregó Akagi

- ¡Maldito Gorila, me las pagarás!- dijo mientras empuñaba la mano

Al día siguiente al llegar a entrenamiento, Sakuragi se acercó muy preocupado a Miyagi.

- Hey, Ryota- dijo muy despacio el pelirrojo dirigiéndose al jugador pequeño de Shohoku

- Que ocurre Hanamichi- dijo Miyagi mirando extrañado al número diez

- Es que, necesito que me ayudes- dijo angustiado

- Por qué, en qué lío te metiste ahora Hanamichi- dijo poniendo sus manos en su cintura el moreno

- Pues, hoy me entregaron mis exámenes finales, y si reprobaba 4, no podía ir al campeonato nacional, pero he reprobado 7 materas- dijo angustiado

- Hanamichi- dijo sorprendido el chico del pendiente

Comenzaron a asomarse lágrimas en los ojos de Ryota, quien abrazó repentinamente al pelirrojo diciendo:

- Y yo he reprobado 5- dijo llorando más desesperado que Hanamichi

De pronto aparece Rukawa que les pregunta

- Y ahora que les pasa

- Hemos reprobado más de cuatro materias y no podremos ir al campeonato nacional- dijo aún llorando desconsolado Miyagi

- Ah, es eso- dijo Rukawa sin sorprenderse

- Por qué lo dices así, ¿acaso tu también reprobaste tus materias?- preguntó Ryota mientras se cercaba Mitsui

- Eh tan sólo 6 – dijo el número 11

- Demonios, estamos perdidos- dijo Mitsui que se sumaba a la conversación

- Mitsuito, no me digas que, tu también reprobaste- dijo el pelirrojo

- No tantas, nada más 5 materias- dijo Mitsui rascando su cabeza avergonzado

- ¡Y ahora como se lo diremos al gorila!- exclamó desesperado Sakuragi mientras imaginaba al capitán que los azotaba por su mal rendimiento académico

- Que dices Hanamichi, es mejor que el capitán Akagi no se entere, porque…- decía cuando era interrumpido por el capitán que aparecía inesperadamente por la espalda del chico del pendiente.

- De que es mejor que no me entere- dijo el capitán causando el espanto de los 4 reprobados del equipo

- De nada- dijeron en unisón nerviosos

- No me mientan sé que algo ocurre, será mejor que me lo digan de inmediato- dijo el capitán

- De verdad, no es nada- dijeron en coro más nerviosos ahora

- Digan la verdad- dijo ahora perdiendo la paciencia

- Verás Gori, tú no tienes de que preocuparte, solamente platicábamos que hemos reprobado más de 4 materias y que no podremos ir al campeonato nacional…- decía Hanamichi abrazando amistosamente fingiendo tranquilidad al capitán

- ¡Qué estás diciendo!- dijo enfadado Akagi

- Señor, lo lamentamos mucho- dijo acobardado Ryota

- Yo también- dijeron Mitsui y Rukawa haciendo una reverencia de mala gana

- Que están haciendo, no tienen porque disculparse, son unos tontos- dijo Hanamichi fatuamente

- Tarado- dijo Rukawa

- Y díganme ¿Cuántas materias han reprobado? Miyagi

- ¡Cinco Señor!- dijo apresuradamente Ryota

- Mitsui- continuó el capitán

- También cinco Akagi- respondió

- ¿Rukawa?- preguntó nuevamente el capitán

- Seis- contestó

- ¿Y tu Sakuragi?

- Pues tan sólo siete materias, jajaja - dijo riendo nervioso el pelirrojo

- ¡Siete!- exclamó en coro el resto del equipo que observaba espontánea reunión

- Estamos perdidos- dijo Kogure resignado

- Akagi, quizás tú podrías ayudarlos, los profesores te consideran buen estudiante, podrías hablar con ellos para que les den una segunda oportunidad- dijo Kogure dirigiéndose a su amigo

- Cuatro ojos tiene razón Gorila, quizás si hablas con ellos y les regalas algunas de tus preciadas bananas nos den una segunda oportunidad- dijo el pelirrojo

- Ya cállate- dijo el número 4 dándole un golpe en la cabeza

- Súper-idiota- dijo Rukawa

- ¡Rukawa no tienes ni un derecho a tratarme así, tu reprobaste 6 materias!- dijo molesto Sakuragi

- Ya Hanamichi, es mejor que no te pelees, ahora debemos ver como salimos de esta- dijo vacilante el chico del pendiente

- Sí, pero Rukawa empezó- dijo infantilmente

- Y qué dices Akagi, ¿hablarás con los profesores?- preguntó Kogure

- Veré que puedo hacer- dijo resignado el capitán

- ¡Bien!- exclamaron Miyagi y Sakuragi

- ¡Pero deben comprometerse a que se pondrán a estudiar, Me oyeron!- exclamó irritado el capitán

- ¡Sí!- dijeron en al unísono agachando la cabeza

- Mañana a primera hora iré con ustedes a hablar con los profesores, deben llegar temprano- dijo amenazante el capitán

- Está bien- dijeron rendidos

último Haikú

Eres mi calor
letras al  frió viento
primavera ven...

Perdida en Meyer

Quiero llorar
Estaba cansada muy cansada Mike no deja de coquetear al fin llegamos al gimnasio y con eso la clase deporte dio comienzo.
El entrenador ofreció para que me sentara en el gimnasio, pero yo quería jugar al voleibol con los otros, porque era en serio el mejor juego  que había no era por presumir pero yo era extremadamente buena en el.
Mike y Jessica estaban cerca de mi 
-  ¿Quieres servir? -- Mike preguntó mientras me lanzaba la pelota.
 -Claro que sí -- Yo le respondí que fui a la parte posterior de la cancha para servir.
Golpeé la  pelota bien y ampliada en la cancha 
a Jess que le tocada. Me acercó por detrás y golpeó sobre la red ha haciéndonos ganar el primer punto.  

- Impresionante -- gritó Mike.

 Me da un máximo de cinco.
 Jessica miró claramente disgustada, que me hizo tener una punzada de culpa. Es que Mike era tan fácil. Algo que había sido claramente raro para mí en Forks hasta ahora.
Después del partido, la frustración y la agresión Jessica  aun así habíamos ganado, Mike se acercó y me envolvió en un fuerte abrazo, así  que voltee mi cara para ver a Jessica, visiblemente furiosa.

Me cambie lo  más rápido  que puede   para dirigirme a la oficina de la señora Cope, a entregar mi plan de estudio  cuando ya iba a salir de la escuela y  regresar  a casa, Mike me sorprendió. Lo último quenecesitaba era  estar pegada  con él por la tarde. Realmente sólo quería ir a casa
y llorar por la vergüenza de mi día. A pesar de mi breve disfrute de el
juego de voleibol, había sido un día miserable, ya Edward  me odiaba.
Edward no tenía ni siquiera la decencia de estar en la oficina tratando de cambiar su horario. Nada estaba saliendo bien. ¿Cuál fue el punto de  ser Bella si no podía estar con Edward como yo quería?

¿Por qué vivir la vida en el siglo XVI Italia como Julieta, si Romeo  era un completo idiota?
Todo era tan deprimente.
Me dirigí a mi coche  tan rápido como pude, ansiosa  porque el día llegara a su fin. Miré a todas partes a ver si así por lo menos veía a Edward de lejitos, pero no estaba.

 Abrí la puerta de La Bestia, pero ahora que yo estaba sentada en la cabina me preguntaba qué hacer. Yo no podría tratar de sacar  el auto ahora con tanta gente alrededor. Sería no sólo  peligroso, también vergonzoso y sin más empecé a llorar de frustración.

Yo estancada, mirando el volante con creciente frustración y enojo. 
Atrapada  aquí en el patio de la escuela, en un camión estúpido que no podía conducir, y vivir una vida estúpida.
Mi puerta abrió de golpe y Edward estaba tan cerca de mí, mirando como el ángel de la muerte.

- ¿Has venido a matarme?   --Le pregunté.

Su boca se torció con la molestia. Me sequé las lágrimas rápidamente. Yo no podía esperar que  no las hubiera visto. Él era un vampiro y veía todo.

-Hazte a un lado --  dijo con brusquedad.
Obediente, subí torpemente sobre la guantera  y caí  directo en el
asiento de pasajero.

Edward  prendió a la bestia,  y salió de la plaza de aparcamiento

-  ¿Tenían coches en 1918?   --Le pregunté.

Sus dientes  rechinaron  al ver que yo lo observaba con fascinación.
- ¿Quién eres tú? --  Preguntó secamente.
Mi boca se torció.  Soy  Bella Swan  - respondí algo nerviosa aunque el sabía que era mentira.

Fue surrealista sólo  tenerlo allí. Su presencia, a pesar de estar enojado, tenía la extraña habilidad  de acelerar mi corazón.

- ¿Vas a hablar en voz alta como una persona normal? --  espetó Edward Me miraba mientras conducía a través de Forks y La Bestia empujando al máximo de sus capacidades de rendimiento. Me  mordí el interior de la mejilla, pensativa. Edward nunca fue tan... agresivo o enojado con Bella. Nunca quiso asustarla. En cambio,  no le importaba si me asustaba. Él no se preocupaba por mí. Mi mente viajo más allá. A una  escena de la pradera,  Edward acariciando el lado de mi cara como si fuera de porcelana fina. Me sonrojé y miré por la ventana.
 -  Pero yo soy una persona normal --   pensaba yo por dentro.

 - ¿Cómo sabes estas cosas? --  Preguntó Edward, mirando la carretera,

Aunque yo sabía que fácilmente podría conducir, mientras me miraba todo el tiempo.

Magia, pensé, La Bestia se sacudió en una parada repentina en la parte delantera de la casa de Bella. Edward no se dignó a mirarme.

- Regresa al lugar  de dónde vienes --  dijo Edward, volviéndose hacia mí y acercándose a mi cara.

Su voz era suave y dulce como la miel. Podía oler su bello aroma  sentir como  sus labios se acercaban  a los míos.

-      No perteneces  a este lugar - insistió él con suavidad.

Todo en mí estaba de acuerdo con él. Si él estuviera un poco más cerca para que pudiera probar sus los labios. Su aliento fresco rozó mi mejilla mientras  me miraba profundo, y sin vacilar, a los ojos. Mi pulso se aceleró con el aliento enganchado en la anticipación.

¿Iba a darme un beso? ¿Y si hubiera pasado algo por alto? Sus ojos nunca vacilaron cuando acarició los  míos. Su mano se levantó y acarició suavemente  mi rostro, como lo había hecho en mi visión. Aunque sus ojos eran intensos, mi cerebro podrido podía ver que había un cálculo detrás de ellos. Yo lo conocía muy bien para saber que quería.

Mi mente de repente se  desilusionó, porque si me iba a casa no podría estar cerca de él.
 El solo estaba tratando de deslumbrarme para hacerme volver a casa.